Tercera época Por Antonio Pippo
Que he tenido problemas, lo atestigua mi vida. Que sufro de ciertas lagunas mentales, lo prueban muchas de estas columnas. Quizás tales padecimientos expliquen mi estado de ánimo.
El ingeniero Juan Grompone es una persona muy inteligente e informada. Una de esas mentes abiertas, donde el conocimiento aterriza, se reelabora y fluye hacia los demás. No lo conozco personalmente pero lo he escuchado múltiples veces, la mayoría para coincidir.
Sin embargo, hay unos dichos suyos, interesantísimos, que me han sumido en la perplejidad. Como esto no es deseable, no me hace bien y aumenta mis gastos de atención de la salud, trataré de exorcizarlo, aunque no sé cómo.
Según Grompone quien por tamaña afirmación armó una batahola como aquellas que provocaba Camilo Cela cuando decía que "el hombre sano no tiene ideas" no podemos seguir pensando que el Uruguay es el reino de las vacas. A su juicio, hay "que pensar en un Uruguay (...) que se ocupe de las tecnologías de la información (...) que pueden multiplicarse por diez en pocos años, pensar en la industria del entretenimiento, en las industrias de contenido cultural".
Claro y preciso, más allá de la polémica.
Ahora bien, ¿sumido yo en la perplejidad, dije? Corrijo: preocupadísimo. Es que por más que observo alrededor, analizo los datos objetivos de la historia reciente y trato de advertir hacia dónde la mayoría quiere que vayamos, no alcanzo a divisar cosa clara alguna. No veo una realidad ni su vínculo con el futuro que pueda mejorarse invirtiendo prioritariamente en tecnología de variado porte y no en el viejo y peludo, y aún querido por muchos, negocio ganadero.
Es que hace años no se sabe al menos lo ignoro yo pese a mis penosos esfuerzos hacia dónde realmente se pretende ir.
¡Esa es la cuestión!
¿Vacas o computadoras? ¿Vacas y computadoras?
¡Pero si hay alrededor de ciento treinta y dos ideas diferentes de país que las mezclan, con otros ingredientes, como en una licuadora!
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