El genial y controvertido creador Jorge Luis Borges es considerado uno de los más grandes escritores e intelectuales del siglo veinte, pero muchas veces se le suele criticar por su estilo agudamente irónico y su elitismo intelectual.
Borges, que gustaba de generar polémica, desconcertaba una y otra vez, tanto por lo complejo de su obra como por sus declaraciones públicas, en las cuales se mostraba alguna veces muy liberal y otras marcadamente conservador.
Por lo tanto, cualquier aporte que nos acerque a un Borges más accesible, más abierto a mostrar su pensamiento de una forma menos académica y sencilla, resulta bienvenido.
"Arte poética", obra de reciente reedición, reúne seis conferencias que el ilustre literato dictó en la Universidad de Harvard, en el período comprendido entre 1967-1968.
La primera exposición, titulada "El enigma de la poesía", nos permite redescubrir a un Borges que comparte con su auditorio sus incertidumbres acerca de la poesía y recita de memoria diversos fragmentos de autores de su agrado, no con un afán academicista, sino con la admiración de un lector más.
El escritor se muestra profundamente humano, muy crítico y mordaz en cuanto a su propia obra como de costumbre, procurando, además, trasmitir su placer por el arte poético. En esta conferencia, renuncia a trasmitir recetas o imponer su visión a los espectadores.
En la segunda conferencia, titulada "La metáfora", Borges analiza el significado de las palabras en varios lenguas, principalmente inglés y castellano, explicando cómo muchos vocablos fueron cambiando de significado con el tiempo para transformarse en metáforas por sí mismos.
También en este caso el genial escritor se muestra también como un lector más, compartiendo con su público el placer y la admiración que profesaba por distintos poetas de varias latitudes. Asimismo, destaca la musicalidad de los versos, más allá de eventuales fronteras idiomáticas y culturales.
Mediante distintos ejemplos de poemas pertenecientes a culturas y épocas disímiles, Borges nos propone redescubrir el valor de la metáfora, ofreciéndonos una visión alejada de estereotipos y fórmulas y revalorizando el sentimiento como motor de la metáfora.
En su tercer conferencia, " El arte de contar historias", Jorge Luis Borges analiza desde su visión de lector maravillado, el arte de la narrativa, reivindicando a la épica como fuente principal de lo que hoy llamamos novela.
El autor afirma que existe un número muy limitado de tramas, y que la virtud del buen contador de historias es más que nada el saber contarla, más que la originalidad de la historia en sí. Para apoyar su tesis, compara obras aparentemente tan distantes cronológica y temáticamente como "La Ilíada" y "Psicosis". Sin embargo, sabe encontrar puntos en común entre ellas, en un lúcido y disfrutable análisis.
Siendo ya un septuagenario, el escritor dictó todas sus conferencias de memoria, ya que, por entonces, ya había perdido casi por completo el sentido de la visión.
La cuarta conferencia, intitulada "La música de las palabras y la traducción", es quizá, la más técnica de todas. Aquí el autor hace gala de su inmenso conocimiento en materia de idiomas.
En ese contexto, nos ilustra a propósito del difícil arte de traducir textos de un idioma a otro. En su opinión, este proceso supone una transferencia de naturaleza cultural, ya que cada idioma posee una fuerte impronta de la cultura que la originó.
En la penúltima conferencia denominada "Pensamiento y poesía", Borges delibera sobre la importancia de la palabra, sobre su capacidad de expresar emociones y sobre la dicotomía inspiración-reflexión.
La última conferencia titulada "Credo de poeta", es una suerte de manifiesto del pensamiento de Borges como poeta y un repaso a su propia obra. En este caso, también llama la atención el tono intimista y humilde, que nos acerca al esquivo ser humano que se oculta tras la a menudo inextricable obra del renombrado autor.
Sin lugar a dudas " Arte poética" nos brinda la invaluable oportunidad de acercarnos al pensamiento y la emoción de este emblemático escritor y pensador argentino, tan idolatrado como fustigado, pero de innegable relevancia para la literatura universal del siglo veinte.
(Editorial Crítica)
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