Tercer programa del ciclo Personalidades del Siglo XX, en el Museo Nacional de Artes Visuales, sábado y domingo a las 18.30 horas. Nacido en Lituania, hijo de un sastre judío, estudió en la Escuela de Arte de Vilna, marchándose a París en 1913. Se encontró con otros compatriotas pintores exiliados en la célebre residencia de artistas La Ruche (Chagall, Zadkine) y amistando con Modigliani compartió la extrema miseria deambulando por los cafés (La Rodonde, Le Dome), hasta que en 1922 el coleccionista estadounidense Albert Barnes le adquirió numerosos cuadros. A partir de ahí su situación económica cambió y pasó a ser protegido de otros coleccionistas. Su obra empero, siguió el mismo derrotero de los comienzos, influido por Cézanne, Van Gogh y Modigliani, admirando a Rembrandt y Courbet, adquirió un estilo expresionista de gran soltura expresiva que lo distinguió de otros integrantes de la Escuela de París. Retratos, naturalezas muertas y paisajes surgieron en composiciones atravesadas por el torbellino de pincelas sueltas y vibrantes, sensuales y violentas, generosas de materia, que anticipan a Francis Bacon y Willem de Kooning.
Temperamento arisco, intuitivo e inseguro (rompió, quemó y cortó en pedazos numerosos trabajos que posteriormente volvía a unir), huyó de los ocupantes nazis durante la guerra por su condición de judío y se refugió en la provincia. Sus tumultuosos y dislocados paisajes de Céret y Cagnes-sur-mer contagiaron al uruguayo José Cuneo que luego asimilará ese conocimiento en paisajes de la misma ciudad y la serie Ranchos. Soutine conservó la intensidad emotiva durante el medio siglo de su agitada existencia. Entrada libre. *
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