HUGO ACEVEDO
El primer tomo de las obras completas de Juan Carlos Onetti, que reúne cinco novelas de paradigmático narrador desaparecido hace doce años en España, nos permite ensayar nuevas relecturas en torno a la dialéctica de la angustia, la alienación humana y las miserias subyacentes.
Esta excelente selección, que observa un riguroso orden cronológico, es inaugurada por "El pozo", uno de los textos referentes de la producción onettiana, que parió una nueva y revulsiva estética creativa en el universo de la literatura nacional y latinoamericana.
En esta novela breve publicada en 1939, en un tiempo histórico en que la tragedia de la guerra despertaba los miedos ancestrales de la humanidad, afloran temas recurrentes en la obra del autor: la soledad, la incomunicación, el desamparo y la alienación.
El propio protagonista de la historia un insomne misántropo y fracasado- es un paradigma de lo grotesco, a través de cuyos ojos y psiquis enfermiza el lector puede asomarse a un mundo en pleno descaecimiento moral.
En todo el relato, hay una sórdida y visceral sensación de náusea y desintegración, representada en seres más o menos marginales, como el propio protagonista.
En este caso, la prosa de Onetti está impregnada de una terminalidad radical y una atmósfera agobiante, en la que se agitan los demonios interiores del actor-narrador, que mastica su amarga frustración en interminables soliloquios.
Este habitante de las madrugadas parece cargar a cuestas con sus propias culpas y con todas las miserias de la condición humana.
"El pozo" es un descarnado cuadro surrealista y un auténtico himno a la angustia, que discurre entre la reflexión moral y la enajenación más exacerbada.
Por su parte, "Tierra de nadie", que originalmente fue publicada en 1941, es una historia de una dureza sin concesiones y de escritura contundente, en la que el medio urbano asume tanto protagonismo como los personajes.
Este es el primer relato en el que aparece Larsen, una criatura literaria nacida de la pluma de Onetti, que será una presencia recurrente en otros títulos posteriores, como "El astillero" y "Juntacadáveres", ambos publicados en la década del sesenta.
Esta es una obra de universos humanos terriblemente fragmentados, en la que también se respira un paisaje cotidiano despiadadamente desolado.
Este texto, indispensable en la obra del autor, fue gestado y publicado durante una guerra que consumía dramáticamente a la emblemática Europa, circunstancia que, seguramente, influyó en forma determinante en el ánimo del novelista.
Aunque no se admita explícitamente la aluvional corriente de refugiados que por entonces llegaron al Río de la Plata huyendo de la hecatombe, esta situación modificó la percepción que el autor tenía de la realidad.
La amplificación de los conflictos humanos y la traumática sensación de fractura que parece apropiarse de los espacios físicos, constituyen, en buena medida, el irrefutable testimonio de la crisis de una sociedad sin rumbo ni destino.
Para los personajes de Onetti, ese permanente revolcarse en el fango de la realidad no es un mero determinismo tremendista, sino una frontal aventura de sinceramiento y de dramática confesión de culpas.
Por su parte, "Para esta noche", novela inicialmente bautizada como "El perro tendrá su día", que fue publicada en 1943, es otro relato laberíntico y opresivo, en el que aflora la política como un tema central.
Aunque el discurso del autor desestima toda tentación panfletaria, en este caso concreto, los núcleos vertebrales de la historia son el autoritarismo, la intriga y el miedo.
No es casual que esta obra sin dudas removedora, haya sido parida en un tiempo de grandes conmociones, tanto internacionales como regionales.
La locación geográfica en la que está ambientada la narración no es ciertamente precisa, lo que parece ser un deliberado recurso literario del autor para corroborar la universalidad de los conflictos.
Sin embargo, en el tiempo de su irrupción editorial, se especuló, no sin razón, que el escenario fuera Buenos Aires. Esta conjetura fue demolida por el propio escritor, quien afirmó que la ciudad en la que se desarrollan los acontecimientos es realmente Valencia.
No obstante, lo realmente trascendente no es el contexto ambiental, sino la circunstancia y, aún más, las reacciones humanas expuestas a la intemperie de situaciones límite.
La multiplicidad y complejidad de los personajes que magistralmente pincela Onetti, redimensionan la atmósfera pesadillesca que recorre todo el relato.
El novelista transforma a sus personajes en auténticos conejillos de Indias, los cuales transpiran sus angustias en el laboratorio de la creación literaria. En ese contexto, hay un crudo y explícito examen de conciencia de una sociedad que comienza a ser consumida por un odio cerril.
Pese a estas consideraciones, "Para esta noche" no es una obra de compromiso ajustada a parámetros convencionales.
Si bien en el relato afloran temas como la violencia política y la agitación social en el tortuoso paisaje de una ciudad virtualmente sitiada, no hay un discurso ideológico propiamente dicho, sino una contundente descripción de las conductas humanas sometidas al terror y el atropello.
Otra de las obras incluidas en esta antología es "La vida breve", novela publicada en 1950, que es, sin dudas, la auténtica partera de la mítica ciudad de Santa María, mediante la cual el emblemático autor fabricó su propio espacio físico literario.
Según confesó, esta creación se alimentó de su nostalgia de Montevideo. La legendaria locación se transformó en el escenario espacial de parte de su posterior producción.
Este extenso relato, que en la presente edición abarca casi trescientas páginas, captura muchas de las más recurrentes tribulaciones del escritor.
Partiendo de la hipótesis que la construcción de esta ciudad imaginaria responde a la necesidad de superar una coyuntura de enclaustramiento geográfico, "La vida breve" abreva de la materia prima autobiográfica.
Sin embargo, esa frontal apuesta creativa a la realidad como génesis de la obra, no obsta el pleno desarrollo de los diversos resortes de la ficción literaria.
Como en otros textos referentes, el núcleo de este relato de escritura magistral, es la reconstrucción de la peripecia humana a través de la maleable arcilla de la imaginación.
El protagonista, que en algún aspecto podría ser un alter ego del autor, es un escritor que debe redactar un guión cuya comercialización lo puede salvar de la miseria.
En este caso, la fuente de inspiración es el fruto de las elucubraciones del propio personaje, que se nutre de los ruidos procedentes de un departamento vecino y de un drama personal.
Esta es una novela de trazo eminentemente onírico, en la que el autor transforma a la tragedia y la frustración en insumos de la creación.
El propio título de la novela es una alegoría de la fugacidad y de lo finito, que se visualizan en un horizonte acotado por la inexorabilidad de la muerte.
Finalmente, en "Los adioses", una de las novelas predilectas de Onetti según sus propias palabras, aflora la lenta decadencia de un exitoso deportista, quien, aquejado de una grave enfermedad, se refugia en un pequeño pueblo.
El relato se desarrolla a partir del testimonio de un almacenero, que se obsesiona con el enigmático forastero.
En este libro, que pese a haber sido publicado en 1954 no integra la saga de Santa María, el narrador se mimetiza con el protagonista y relator, para construir la despiadada crónica de una agonía ambientada en un paisaje semiurbano.
Onetti construye una compleja trama de relaciones humanas, en la que están presentes muchos sus sentimientos más recurrentes: el desencanto, el hastío, la agobiante sensación de vacío y la inescrutable inercia de seres gastados y abatidos.
Este volumen, de más de mil páginas, incluye también fragmentos de "Tiempo de abrazar", un emotivo preámbulo de Dolly Onetti, sendos prólogos de Hortensia Campanella y Juan Villoro, una minuciosa cronología y notas de edición sobre el proceso de creación de las cinco novelas.
Toda la producción de Juan Carlos Onetti está recorrida por trazos agudos e inconformistas, en los que expone la descarnada prostitución de la sociedad moderna, la pérdida de la inocencia y la aguda crisis de valores que en su época ya se vislumbraba.
Esta edición, que nos permite reencontrarnos con un autor referente de la literatura nacional, confirma el inconmensurable genio creador de Juan Carlos Onetti y su admonitoria denuncia de un mundo en acelerada desintegración moral. *
(Edición Círculo de Lectores)
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