GUSTAVO IRIBARNE
Pero lejos de convertirse en un manejo demagógico, La verdad incómoda supone un aceitado trabajo audiovisual que combina, con habilidad de relojero, el aspecto didáctico con pinceladas personales del conferencista y una rigurosa investigación que elige el trabajo científico antes que una profecía apocalíptica sin sustento racional.
Sin embargo, según lo documenta el largometraje, estos siniestros jinetes de la destrucción cabalgan hacia el desastre planetario de no ser por un radical cambio de timón en las políticas ambientalistas del mundo entero. Y el planteo es bien directo.
Gore, que perdiera cabeza a cabeza con Bush en las últimas elecciones nacionales, además de publicar el best seller Earth in the balance: Ecology and the human spirit, viene dedicando buena parte de su tiempo a una campaña ecológica internacional. De este periplo - y cierto aspecto confesional del protagonista que se plasma pudorosamente en la pantalla - el documental se nutre para alertar, en forma muy elocuente, sobre los peligros del calentamiento planetario y los acelerados cambios climáticos que se vienen dando en el planeta Tierra. (Una luz amarilla que se enciende con datos precisos sobre el deshielo polar, la extinción de varias especies, la sequía de ríos y el deterioro permanente que sufre la naturaleza frente a una industrialización desenfrenada que no mide consecuencias). En este sentido, el mérito del documental está en no convertir todo este material informativo en un mazazo tecnicista y soporífero que produzca el vaciamiento de la sala. Por el contrario, esta verdad que incomoda se traduce en una propuesta ágil, bien editada y esclarecedora. Parte de este logro, sin lugar a dudas, reside en el carisma de Gore y esa capacidad innata de seducir multitudes, jugar con la ironía y apelar al histrionismo natural que lo caracteriza a la hora de tirar sus filosos dardos, informando en forma accesible y precisa, frente a un auditorio que no le pierde pisada.
Al finalizar, junto a los créditos, el documental remata con una serie de datos sobrecogedores y un llamado a la acción civil colectiva para presionar a los gobiernos de todos los países en demanda de acciones que cambien el rumbo de esta posible catástrofe. Una responsabilidad compartida e ineludible aunque muchos preferirían que los datos que surgen de la película se ubicaran en plano de la ciencia ficción y no de la cruda realidad. Lamentablemente, como dice Gore citando a Upton Sinclair, muchas empresas, capitalistas industriales y políticos no entienden o no quieren entender porque "para que una persona no entienda basta que su salario y estabilidad personal dependan precisamente de no entender". Estos intereses corporativos, por desgracia, nos pueden llevar a la hecatombe y este inquietate mensaje queda resonando luego de finalizada la proyección. El futuro nos alcanza; ojalá podamos no ya mejorar el mundo sino, por lo menos, preservarlo. Es lo menos que puede pedir (y exigirse) la raza humana. *
La verdad incómoda. (All inconvenient truth; Estados Unidos, 2006). Escrita y dirigida por Davis Guggenheim a partir de una propuesta de Al Gore. Producción: Lkaurie David, Lawrence Bender y Scott Z. Burns. Montaje: Jay Cassidy y Dan Swietlik. Música: Michael Brook.
En Grupocine Punta Carretas y Cines Hoyts Alfabeta.
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