JORGE ARIAS
Este ballet, armado a propósito del diario de Ana Frank es austero, contenido, geométrico; se sigue con interés, intriga y distancia; hay momentos de efectos plásticos, otros momentos son dramáticos; el conjunto luce armónico y bien ensamblado. Es curioso que otra obra, "El silencio fue casi una virtud" de María Azambuya, también con rasgos procesionales y geométricos, estuviera también inspirada en el diario de Ana Frank. Poco podemos decir de dramaturgia y textos (Gabriel Calderón) porque apenas entendimos alguna de las palabras que se pronunciaron: pero no creemos que esto sucediera por algún defecto en la amplificación, sino por un efecto buscado de deterioro, distancia, agonía en vida. No se encuentra en este ballet una recreación histórica ni física del Anne Frank huis, ni se reconstruye el diario.
Que las desventuras de Ana lleguen a la danza, como antes llegaron al teatro (Goodrich y Hackett), hace pensar que nada se pierde en el Cosmos. En "Los restos de Ana" (no referido a Ana Frank), también de Inthamoussú y Calderón, encontrábamos ya el comienzo de un interés por el pasado. Si Ana Frank inspiró aquí el arte de un consumado coreógrafo, que extrajo para nosotros de aquella atroz experiencia algunas gotas de felicidad, tal vez sea un comienzo para que coreógrafo y dramaturgista se asomen al pasado y a la memoria. *
ATRAS, de Martín Inthamoussú y Gabriel Calderón, con Andrea Lamana, Alejandro González, Andrea Salazar, María Inés Camou e Ismael Arias. Cuerpo de baile: Giovanna Martinato, Marìa Noel Bonino, Vera Garat, Carolina Guerra, Sebastián Arias, Santiago Turenne, Gabriel Zocola, Aníbal Orcoyen y Rafael Martínez. Niñas: Micaela Rosa, Ilana Zejerman, Carolina Rosa, Valeria García, Eliane Srulevich, Nicole Mamrut, Melisa Curiel, Ionit Beber, Sofía Dulcini, Keren Martí, Sara Fabius, Hagar Haik, Daniela Milieris, Romina Stiglidz, Yaniina Bukstein, Salit Rospkier. Violoncellista, Gerardo Moreira, coreografía de Martín Inthamoussú, dramaturgia y revisión de textos de Gabriel Calderón, iluminación y escenografía de Waldo León, música original en base a la Sinfonía Nº 1 de Bach, de Julián Higuerey, vestuario de Ana Livini. Teatro El Galpón, sala 1.
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