HUGO ACEVEDO
En "La tienta", la escritora y periodista Ivonne Trías elabora un removedor ensayo alegórico, que propone una mirada radicalmente diferente sobre la terrible pesadilla padecida por miles de presos políticos uruguayos durante la dictadura.
Cabe consignar que la autora permaneció confinada en el penal de Punta de Rieles entre 1972 y 1985, cuando recuperó su libertad en el marco de la amnistía votada por el parlamento.
En esta obra de sesgo autobiográfico, que es el descarnado testimonio de su propia experiencia de supervivencia en situación límite, la narradora elabora un itinerario literario de dimensión poética, que evoca la heroica resistencia de un grupo de presas de conciencia que padecieron un arbitrario encierro en el establecimiento militar.
Si bien los primeros registros trasuntan la sensación de plenitud experimentada en el momento de la liberación, la pluma de Trías gira luego en sentido retrospectivo, rumbo a la pesadillesca peripecia de encierro compulsivo.
La escritura de Trías muta en carne desgarrada y alma atormentada por el calvario del aislamiento, de esa forzosa ruptura de los afectos y el mundo real, que quedó más allá de los impenetrables muros y las rejas de la perversa iniquidad.
A diferencia de otros libros testimoniales que describen la tortura en toda su crudeza, este texto revela y visualiza otras facetas de la ilegal reclusión que soportaron estoicamente las presas políticas, esas valerosas mujeres que fortalecieron sus conciencias a partir de su obsesivo deseo de vivir.
Esa lucha interior fue una suerte de epopeya y una rebeldía indomeñable, que no sucumbió a la demencial violencia del terrorismo de Estado.
Recurriendo a las herramientas de la literatura, la narradora construye una inusual estética expresiva. Esa arquitectura creativa desestima el relato meramente convencional, mutando en una profunda reflexión que recupera los estados de conciencia indispensables para preservar la cordura en medio de tanta alienación y prepotencia.
Ivonne Trías apela a los mitos y las construcciones simbólicas, lo que le permite encontrar islas de paz en un continente de padecimientos extremos.
El propio título de esta obra resulta elocuente, al aludir a la prueba de fuego que debió soportar junto a sus compañeras. Ello le posibilitó sobrevivir y así derrotar la pretensión autoritaria de los cancerberos de la dictadura.
La tienta es, en efecto, un vocablo del lenguaje taurino, que, en este caso concreto, es una radical metáfora del sacrificio, del valor y de la entereza física y psíquica que no se doblegó ante nadie ni ante nada.
La escritura de Ivonne Trías da cuenta una experiencia límite y de las diversas estrategias de supervivencia empleadas por las presas de conciencia.
La autora recupera imágenes impresas en su memoria, en un discurrir que reflexiona en torno a la soledad, pero también sobre los afectos y la solidaridad.
En esas circunstancias, la palabra escrita trasunta la pérdida de la separación compulsiva, pero también la recuperación de lo perdido mediante la prodigiosa fantasía de la imaginación.
Ese periplo tal vez sin horizonte ni destino, es también una experiencia de reencuentro y un relanzamiento rumbo al amanecer de una nueva vida.
En el marco de sus tribulaciones, la autora reflexiona en torno a la libertad, ese fenómeno intransferible de emancipación que no conoce otros límites que las normas de la convivencia en sociedad.
El discurso de Ivonne Trías no se agota en la mera crónica del espanto ni en el ejercicio evocativo de la traumática experiencia de cárcel padecida por miles de presas y presos políticos.
En cierta medida, la autora considera que los propios carceleros fueron también prisioneros de las circunstancias y de la perversa y autoritaria disciplina de la obediencia debida.
La escritora humaniza a todos los protagonistas de ese drama de dimensión apocalíptica, trasuntando los agudos y despiadados perfiles de la pedagogía del miedo, la angustia y la incertidumbre que agobiaban a las víctimas de la barbarie liberticida.
El miedo, la violencia y la muerte transitan los territorios literarios, en un discurrir que los vincula con la azarosa aventura humana.
En ese contexto, la narradora reflexiona en voz alta en torno a la dramática peripecia de sobrevivir, en medio de esa lúgubre oscuridad con olor a encierro que agobia hasta aniquilar la razón y la cordura.
Ivonne Trías evoca el desfile de fantasmas que ni el tiempo logra espantar. En ese contexto, reaparecen los más despiadados miedos ancestrales, los dilemas y la ausencia de certezas que ha desvelado a la humanidad desde los albores de la historia.
Este periplo retrospectivo es también un intenso ejercicio de introspección, rumbo a un laberíntico universo poblado de incertidumbres, de vidas jóvenes injustamente encerradas y humilladas y relojes detenidos.
La autora reflexiona particularmente acerca de la violencia, la violencia de las guerras injustas del poder y la violencia de la tortura, que golpea implacablemente el cuerpo y el alma.
Esa sensación de desamparo está intrínsecamente asociada a la paranoia del poder y a la mesiánica patología de un autoritarismo irracional.
La escritora asume una profunda indagación de la condición humana a través del lenguaje, lo que le permite descubrir, redescubrir y recuperar su rol de protagonista y víctima de un tiempo histórico turbulento y marcado por la intolerancia.
La narradora desanda los territorios de la memoria pero también de la emoción, en una suerte de experiencia de reencuentro con sí misma y con su mundo íntimo.
Su peripecia vital es, en más de un sentido, parte de una historia compartida no sólo con sus compañeras de suplicio, sino también con otros seres tan humanos como ella que resistieron hasta lo irresistible.
Ivonne Trías traslada su poética de la angustia al universo del afuera, ese territorio del presente que es el de la contemporánea libertad reconquistada.
Sin embargo, ese situarse en el ahora corrobora que no hay presente sin pasado, porque ambos son parte de la historia y de ese fragmento de vida compartida que, en este caso, es sobrevida.
La escritora interpela permanentemente a la memoria, en una suerte de permanente ejercicio introspectivo. Aunque naturalmente esta experiencia evocativa duele, el dolor es, en este caso, un peaje que permite comenzar a restañar heridas y saldar cuentas con los traumas del pasado.
Trías retrata simbólicas imágenes del reencuentro con el mundo luego del suplicio del encierro, reflexionando, entre líneas, en torno al gran desafío que supuso la recuperación de los afectos y el restablecimiento de los vínculos abruptamente cortados por los asesinos de la libertad.
La autora observa la experiencia vivida o sobrevivida con la perspectiva que otorga el tiempo transcurrido. En ese marco, recrea la intransferible sensación de la libertad rediviva, en una suerte de ejercicio de resurrección.
En este libro tan removedor como conmovedor, Ivonne Trías construye una inusual arquitectura poética destinada a exorcizar los fantasmas de un pasado sin dudas doloroso.
Contrariamente a lo habitual en la literatura testimonial, la escritura de Trías no enfatiza en la explicitud de la tortura y de otros maltratos físicos y psicológicos a los que fueron sometidos los presos de conciencia durante el gobierno autoritario.
Modificando radicalmente el ángulo de observación, la autora elabora una escritura cargada de simbolismos, que interpreta la tragedia a través del mito o la alegoría.
En ese contexto, no es extraño que este relato concebido con lenguaje de ensayo poético esté poblado de múltiples personajes, que fueron, a la sazón, protagonistas de una experiencia indeseada.
Este original construcción estética no reduce en nada la crudeza de le evocación, que se decanta a través de múltiples sensaciones y percepciones, que naturalmente trascienden a lo meramente sensorial.
La obra, que no se agota en un mero ejercicio de reconstrucción de recuerdos que habitan en la memoria de la autora, es un fuerte alegato contra la intolerancia.
"La tienta" es un ensayo evocativo de dimensión testimonial, que se transforma en una suerte de catarsis del dolor y la angustia padecida por miles de uruguayos durante el oscuro gobierno autoritario.
Sin recurrir al habitual discurso militante de otros títulos, Ivonne Trías ensaya una sensible relectura de nuestro pasado reciente, que coadyuva a la siempre indispensable superación de las fracturas de la memoria. *
(Edición de Trilce)
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