Otto Cisneros
Los informativos centrales de los canales privados han olvidado el tiempo. Las noticias, en realidad, que puedan interesar a los televidentes bien pueden reducirse a la mitad pero los programadores encontraron que es fácil incorporar informes sin valor o encuestas a cinco o diez individuos, nunca representativos, para que opinen sobre cualquier tema, llámese seguridad, Impuesto a la Renta, precios de verduras, fríos insoportables, atención en hospitales y mutualistas. Importa lo que dice la calle, claro, pero si está bien informada, si sabe sobre lo que responde. Con esos alargues casi nadie puede irse de la casa, programar el videograbador a tal hora y esperar que al regreso esté todo como para ser visto, tarde pero bien.
La excepción, quizá, la esté dando Telenoche 4, que arranca unos minutos antes pero luego debe cerrar cuando llega Susana Giménez, cuya salida se respeta. Pero tanto el 10 como el 12 no tienen ningún empacho en comenzar antes y terminar un cuarto de hora después o más. El pasado miércoles este mal trato horario nos dio dos sorpresas. Dejamos todo preparado para ver "Código país" y recién comenzó a las 23.28, casi media hora mas tarde, por lo que no vimos el final. Pero la otra sorpresa es que ese mismo atraso nos obsequió con el último bloque de "Cámara testigo", un producto general con buenos antecedentes, por su temática, su prolijidad, su buen armado y que, por supuesto, ya arrastraba una sensible demora y su final pareció fuera de contexto. Aquí se volverá a la discusión de si la pornografía, o lo que es menor, el erotismo, puede tener cabida aunque sea bastante tarde ya que estábamos pasadas las once de la noche. Kairo Herrera, presentador de los bloques, anunció que el final tenía la sorpresa de la entrega de algo que había quedado sin verse en el programa anterior de "Sin atajos", donde el "Rafa" había grabado muchas escenas de una exposición de sexo. Esa exhibición, señoras y señores, empequeñeció las groserías visuales creadas por Marcelo Tinelli en sus bailes por los caños. Lo que se vio fue algo alarmante para los pacatos y para quienes procuren que la tele sirva para algo mas que mostrar enormes senos y simulaciones de actos sexuales entre heteros y homos, ya que hubo escenas lésbicas y de paso mucho pelo en la zona púbica, o sea desnudos totales, sin censura alguna. De mantenerse indiferentes a lo que antes tenía "franja verde", va acercándonos al absoluto relajo que hasta en Estados Unidos generó, por un seno que se le escapaba a una cantante, una fuerte sanción a un canal, y también a Tinelli la primera vez del baile del caño le costó su pena por similar caso.
Eran las 23.15 minutos, fuera del horario que pretende salvar a los menores. Es una buena excusa para quien no se preocupa de familias con hijos que se duermen tarde.
Y vale el tirón de orejas para "Contenidos", la empresa productora que había merecido elogios por su contención y su mesura en el material mostrado, distante de su estilo.
Recién, entonces, ya siendo las 23.28 horas comenzó " Código país". Presentación y luego de titulares el primer corte y ahí apareció el invitado especial, el ministro de Economía y Finanzas, contador Danilo Astori, para ser entrevistado en dos tiempos, uno con Aldo Silva, que agrupó todas las críticas al Impuesto a la Renta, a cuáles serían las consecuencias de un fracaso ¿por que nadie pregunta cuáles serían los beneficios de un triunfo?, por qué todo estaba más caro, por qué la gente se sigue yendo. Y un segundo bloque en el que participó Antonio Ladra y que dio algo más de movilidad a los cuestionamientos.
Era medianoche cuando le preguntaron otra vez sobre los precios.
Vale señalar que todo fue en clima calmo, sin nervios, con un ministro que dominó las preguntas y aquellos que criticaban males encontraron respuestas de bondades.
Ahí se terminó nuestra visión ya que todo estaba programado para que terminase a la hora 24.00. Siguió mucho más. Pero no sabemos de qué.
No sabemos tampoco cómo hoy en día se alimentan el ego algunos aspirantes a críticos, o sea a gente que conduzca a su teleaudiencia a aceptar o rechazar espectáculos. Sucede, siempre ha sido así, que Daniel Lucas hace gala de una autosuficiencia exagerada, que poco le sirve mas que para ampliar su petulancia, su vanidad, que es mucha pero que es flaca de contenido. La pasada semana lo oímos en Telemundo 12 en una afirmación que sólo puede engañar a distraídos. Dijo, comentando el que sería el primer programa de "Patinando por un sueño", ese nuevo mamarracho de Tinelli, que lo que había visto era tan espléndido, tan maravilloso que no había que perdérselo, mas aun cuando quien lo decía, él, ya había visto cosas muy buenas, quizás iguales pero no mejores, en sus tantas veces que ha estado en Broadway. Usted puede preguntarse: ¿Cuántas veces estuvo? Pero además, demostró que no ha visto mucho patinaje sobre hielo. Porque le podemos decir, con seguridad, que lo de Tinelli es tan barato que no se acerca, que está muy lejos de lo que se ha visto decenas de veces en "Holiday on Ice". Y eso, lo decimos nosotros que hemos estado varias veces en el Palacio Peñarol. *
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