Es la inspiración de casi todas las uruguayas que se dedican al jazz canción, por trayectoria, simpatía y apertura a compartir su pasión por el género. Es una mujer de energía arrolladora, carisma y buen humor que se apodera del escenario que pisa.
"La Taranto" --como se apoda al cabo de una trayectoria como la suya y maestra dedicada a esta música--, se presenta en cuatro funciones en el teatro La Colmena, en lo que se bautiza Jazz Café Concert.
En íntima comunión con un público cercano, como es el caso de esa preciosa sala, desplegará un repertorio de sus estándares de jazz y blues preferidos, acompañada por tres pianistas: Raúl Medina, Daniel Damiano Romanelli y Andrés Bedó. Además, habrá artistas invitados, como Edison Mouriño (violín), Artigas Leal (trombón), Gastón Contenti (trompeta), Carmen Pi (piano y voz), Soledad Bauzá (voz) y Florencia Pasquet (voz).
"Este café concert es una oportunidad de estar un poco más cerca, y compartir canciones que me gustan a mí", dijo Taranto a LA REPUBLICA, en vísperas de su actuación. "Una elige el repertorio arbitrario según el ánimo, el momento. Es un jazz muy femenino, inevitablemente. Eso de por sí hace que sea muy personal, estás mostrando algo de ti, conversando con la gente. Me acuerdo que fui desde niña a espectáculos de este formato, de Vinicio de Moraes, o Toquinho y era fascinante. Estando tan cerca ocurre algo entre los músicos, y con la gente, una magia especial que permite participar".
Los de la Taranto son frondosos 20 años de carrera, que comenzó formada por dos espléndidas maestras como Socorro Villegas y Nelly Pacheco. Viajó por el mundo, integró prestigiosas conformaciones como el trío del pianista Tony Salvador en Argentina, participó en festivales y fue cantante histórica de la Memphis y la Mississippi en Uruguay. Uno de los espectáculos que presentó en la Zitarrosa fue "Divinas divas", y eso conecta con el hecho de que se reconoce "diva hasta cuando empujo el carrito del supermercado, mirá. Porque así, a full, luminosa y conmovida, es como hay que sentirse siempre en esta profesión".
Cuando empezó en 1988 se sentía "una especie de flor azteca. No había cantantes de jazz. La banda de Rodolfo Schuster me dio un espaldarazo muy grade", rememora la cantante; "no es lo mismo empezar solita, independiente, que avalada por una orquesta. Ahora pertenezco al grupo de Raúl Medina, pero la Memphis me dio prensa, críticas, un nombre y una posición en un colectivo que agradezco, fui muy bienvenida".
A ella le importa comunicar, en un lenguaje común y con la fluidez que se da cuando músicos y público están compenetrados en la hipnosis del swing. Hermanada con sus "divas del alma", las referencias han ido variando, pero "subsiste y siempre estará primera Ella Fitzgerald, mi primera escucha jazzzística. Ella me dio la pauta de todo lo que se puede hacer con la voz y todo lo que tenía por aprender. Billie Holliday es otra gran influencia para mí, por intención. Y actualmente me fascina una cantante, quizá no tan conocida, Dee Dee Bridgewater, una loca de atar ".
"Nobody knows you when you are down" --un blues de Bessie Smith--, "La vie en rose" --varios temas de Edith Piaf se cuentan entre sus favoritos, también--, y clásicos de Duke Ellington, Cole Porter y George Gershwin, toda música que, dice Taranto, "es parte ya de mi ADN", estará esta noche y en las sucesivas en La Colmena.
Vale la pena reservar al 4027868 para asegurarse lugar esta noche en la sala de Maldonado 2182 esquina Requena. Las oportunidades de disfrutar de este Jazz Café Concert se repiten mañana sábado, el viernes 19 y el sábado 20, siempre a las 21.00 horas. *
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