HUGO ACEVEDO
En "Cero a la izquierda", Federico Leicht elabora una minuciosa biografía sobre el ex guerrillero Jorge Zabalza, que abunda en testimonios y definiciones ideológicas.
El libro, que está presentado en formato de novela, es una historia de vida que sintetiza no sólo una peripecia individual, sino también un crucial fragmento de nuestro pasado reciente.
Leicht condensa en su obra el resultado de numerosas entrevistas mantenidas con Jorge Zabalza, que no soslayan ni los aspectos más controvertidos de la personalidad del ex combatiente tupamaro.
En ese contexto, el relato explica minuciosamente la sorprendente mutación de un joven de origen burgués que devino, a la sazón, en guerrillero que luchó para cambiar radicalmente el modelo social que lo vio nacer.
La narración, que se retrotrae naturalmente en el tiempo a seis décadas atrás, reconstruye los escenarios temporales y espaciales de la infancia de Jorge Zabalza, hijo de un connotado abogado y escribano minuano.
La descripción del cuadro familiar resulta particularmente elocuente, coadyuvando a la comprensión de algunos de los acontecimientos que pautaron la vida del dirigente izquierdista.
Jorge Zabalza se crió en un hogar de modelo patriarcal, con la impronta conservadora característica de la burguesía vernácula de la primera mitad del siglo pasado.
Esa férrea educación familiar reproducida naturalmente en las aulas de la escuela y en la sociedad de su tiempo, fue la detonante de las primeras rebeldías del joven, que se resistió, desde el principio, a ser un mero émulo de su padre.
Además de un reputado y respetado profesional, Pedro Zabalza militó, como dirigente de primera línea, en filas del Partido Nacional. Fue, asimismo, Intendente Municipal de Lavalleja, consejero nacional de gobierno en el régimen colegiado y senador de la República.
Esa vocación por la política que invadía el espacio íntimo de los Zabalza así como la desahogada posición económica, contribuyeron naturalmente a la formación del hijo, que tuvo acceso a abundantes lecturas y a una sólida educación formal.
La narración corrobora el inquieto temperamento de Jorge Zabalza, que, ya en sus tiempos de estudiante, insinuaba un espíritu de liderazgo que, en el futuro, le posibilitó adoptar decisiones cruciales para su futuro.
Entrecruzando recuerdos del Zabalza adolescente con la historia contemporánea de nuestro Uruguay, Federico Leicht sitúa su relato en los escenarios de la segunda mitad de la década del cincuenta.
Ese momento marcó un punto de inflexión en nuestra historia, por la crisis del modelo agroexportador y el creciente deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora.
El derrumbe del mito de la Suiza de América de la posguerra precipitó al país a un abismo económico y social y al colapso del denominado segundo batllismo, que devino inexorablemente, en 1958, en la victoria del Partido Nacional.
Con mayoría de la alianza herrero-ruralista conservadora, el nuevo gobierno inauguró un modelo que cuestionaba los fundamentos mismos del Estado dirigista.
Obviamente, el narrador no soslaya el comienzo de las prácticas represivas contra la clase trabajadora y la implantación de las medidas prontas de seguridad, que se transformaron, con el tiempo, en la estrategia predilecta de contención social empleada por un poder monopolizado por la oligarquía.
Incluyendo abundantes referencias históricas a los primeros tramos de la turbulenta década del sesenta, el escritor evoca el viaje y la estadía de Jorge Zabalza en Israel.
Sin abandonar el hilo conductor de la peripecia individual del personaje, Leicht da cuenta de los dilemas provocados en la izquierda por la revolución cubana y la gesta guevarista y, obviamente, del nacimiento del Movimiento de Liberación Nacional, en el contexto de un recalentado escenario bipolar.
Estos acalorados debates coincidieron con la agudización de la crisis social y económica y el descontento de las masas asalariadas con el naciente modelo neoliberal, engendrado al calor de la reforma cambiaria y la firma de la primera carta de intención con el Fondo Monetario Internacional.
La inauguración del Uruguay dependiente un estigma que perdura contemporáneamente- trajo naturalmente aparejado un paisaje de fuerte polarización ideológica, que sorprendió al joven Zabalza en pleno proceso de aprendizaje existencial.
Aunque el relato no soslaya la inicial predilección del personaje por la vida licenciosa, la noche y las copas, igualmente enfatiza su paulatino proceso de maduración humana e intelectual, que comenzó a consolidarse a partir de su radicación en Montevideo.
Naturalmente, uno de los acontecimientos vertebrales de la narración es el viaje de Jorge Zabalza a Cuba, donde recibió adiestramiento militar en técnicas de insurgencia.
La minuciosa descripción de esta experiencia de sacrificio, sistemático disciplinamiento y concientización ideológica en plena cuna de la revolución, está escrita con la elocuencia del testimonio.
La narración sumerge al lector en un universo espacial de agudización de las contradicciones y escalada represiva en nuestro país, que alcanzó su punto culminante con el acceso de Jorge Pacheco Areco a la presidencia de la República.
La incorporación de Jorge Zabalza a un MLN ya operativo, comporta otro de los hitos cruciales de esta historia individual inmersa en un paisaje de creciente agitación colectiva.
Inspirándose en el testimonio del propio ex guerrillero, el escritor construye una detallada crónica de la actividad subversiva de la organización tupamara.
En este tramo de la narración, el protagonismo se torna naturalmente compartido, incluyendo la actividad de emblemáticos referentes del movimiento guerrillero.
Cada episodio evocado configura una historia en sí misma, desde los asaltos para obtener recursos que permitieran financiar la guerrilla y los secuestros, hasta las espectaculares fugas protagonizadas por miembros del MLN.
No por conocida resulta menos impactante la evasión del penal de Punta Carretas conocida popularmente como "El abuso", mediante la cual más de un centenar de presos políticos recuperó su libertad.
La recientemente conmemorada toma de Pando en la cual perdió la vida su hermano Ricardo asesinado por las fuerzas represivas, supuso obviamente una fuerte conmoción emocional para el combatiente.
El relato, que abunda en todo su desarrollo en referencias al nacimiento y crecimiento del monstruo autoritario que asoló al país, recrea con la explícita crudeza requerida- el prolongado cautiverio durante la dictadura.
Las imágenes más descarnadas corresponden naturalmente a la prisión en condiciones de aislamiento que padeció Jorge Zabalza junto a los otros rehenes tupamaros, durante la cual todos soportaron una auténtica pesadilla.
Sin embargo, el núcleo más controversial de la obra parece ser el traumático período de la transición pos-dictatorial, cuando la organización fue refundada en la legalidad, en un escenario político fuertemente impactado por la inauguración de la impunidad, tras la sanción de la inmoral Ley de Caducidad.
El doloroso episodio del Filtro y la referencia a la solidaridad internacional entre organizaciones guerrilleras, constituye otro punto de fricción que seguramente será dirimido por el tiempo.
La obra contiene naturalmente otras polémicas reflexiones en torno al proceso refundacional del MLN, su integración a la orgánica del Frente Amplio, la actividad del hoy poderoso Movimiento de Participación Popular y el fundamental papel contemporáneo de la izquierda.
Obviamente, el libro condensa la visión particular de un protagonista de acontecimientos que conmovieron a nuestro Uruguay en los últimos cuarenta años.
Aunque el ángulo de observación del personaje es único e intransferible, lo narrado en este libro constituye un fragmento capital de una épica compartida que apuntaba a cambiar radicalmente el modelo de país.
Más allá de sus meras cualidades literarias, "Cero a la izquierda" es un nuevo aporte a la reflexión colectiva, que se suma al abundante material testimonial que recrea las grandes batallas contemporáneas por la libertad y la justicia social.
La polémica siempre plausible como democrática reivindicación de la libérrima expresión de las ideas- alimenta un renovado e indispensable debate entre compañeros de ruta, en torno a cuestiones que a todos nos atañen. *
(Letra Eñe Ediciones)
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