Si bien la discriminación hacia los marginados sociales, como por ejemplo los homosexuales y, más particularmente, los travestis, es un hecho aún palpable en nuestra sociedad, en las últimas décadas la opinión pública, por interés en algunos casos y por snobismo en otros, ha comenzado a hablar de ellos con mayor profundidad.
Los programas de chismes y el espectáculo revisteril de la vecina orilla, productos de dudosa calidad y fácil digestión que de este lado del río se consumen con tanta avidez, han contribuido a generar una postura más abierta y menos intolerante, en cuanto a fenómenos como el travestismo y la homosexualidad.
De todos modos, mucha de esta "tolerancia" pasa, más que nada, por lo exótico y por la fascinación que genera lo diferente y poco conocido, ya que la industria del entretenimiento más banal ha descubierto a dichas minorías sexuales como un redituable producto comercial.
Gracias a la avidez del mercado por consumir historias de vida protagonizadas por travestis u homosexuales, "San Nicolás Erótico", del travesti autobautizado Michelle de Caracas, resulta un libro particularmente interesante y muy en el estilo de lo que el grueso del público busca actualmente.
La vida de este curioso personaje, eterno aventurero, siempre ávido de nuevas sensaciones y nunca limitado por el temor ni la nostalgia, es una suerte de novela de bitácora, en la cual el autor nos relata, con cruda franqueza, su historia personal, sus luces y sombras y las grandezas y miserias, no sólo propias sino también de una sociedad que lo amó y lo odió según su conveniencia y parecer.
Cabe destacar que el autor o autora del libro como el gusta denominarse, es un representante atípico de las comunidad travesti. Nunca sufrió la discriminación de su familia, ya que ocultó cuidadosamente su condición, la cual asumió desde muy joven.
Por otra parte, Michelle logró desarrollar con éxito una doble vida, travistiéndose solamente de noche para actuar en cabarets y otros locales bailables.
Sus conocimientos y su espíritu trashumante lo llevaron por distintas ocupaciones, que le dieron una invalorable experiencia de vida, permitiéndole conocer diferentes personas, lugares y países.
Personal de a bordo de una aerolínea, secretario ejecutivo de alto nivel, funcionario del desaparecido servicio de télex, perseguido algunas veces por su condición de homosexual y sus amistades de las más diversas clases sociales e ideologías, Michéle relata su azarosa peripecia con fresco humor e ironía.
En ese contexto, narra también su breve pero dramática experiencia como recluso en Cárcel Central, dónde, según afirma, se torturaba impunemente con la colaboración de funcionarios del gobierno estadounidense, que asesoraban al gobierno autoritario en temas de "inteligencia".
El mundo de la prostitución de alto nivel, la fauna diplomática con sus miserias ocultas tras la opulencia, los años de la dictadura uruguaya y la sordidez de los cabarets, con relatados en este libro con infrecuente frontalidad y franqueza.
El autor consigue conformar una obra interesante por todo aquello que relata, pero que no reviste mayor interés desde el punto de vista literario, ya que quien lo escribe no es escritor y utiliza un lenguaje por momentos poco cuidado.
Pese a sus buenas intenciones, Michéle de Caracas no logra una sólida estructura narrativa y se nota una cierta pobreza de lenguaje, que por momentos empaña y quita lucimiento al relato. *
(Edición del autor)
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