El tiránico espacio limita las posibilidades de estas páginas. Como adelanto de una promesa de mayor extensión, vale la pena un recorrido por la Ciudad Vieja donde se concentra el circuito de lugares de exhibición: La Lupa Libros mantiene hasta fin de mes Cristo empaquetado, instalación de Gustavo Guarino, un hombre de sólida cultura por su larga residencia europea en contacto con personalidades sobresalientes de la creación actual que, además de incursionar por la fotografía, realiza en esta oportunidad una sencilla y convincente instalación sobre la sociedad de consumo con una feroz intención crítica. Cerquita, el Cabildo inauguró Olga Bettas Nidos que ocultan secretos con numerosos objetos de oscuros deseos en una demostración palpable de un talento en plena posesión de sus medios. Rodeando la plaza Constitución, José María Pelayo reúne numerosas esculturas de talante neodadaísta en la sala Carlos F. Sáez y del otro lado, el Museo Gurvich revela aspectos desconocidos del artista en sus años de Nueva York Por el lado de Rincón, el Centro Cultural de España despliega la colectiva Arte, deshonra y violencia en el contexto iberoamericano y por 25 de Mayo, Galería de las Misiones, una individual de Augusto Torres y en el MAPI, Maderas que hablan guaraní. Un circuito, muy atractivo, por cierto.
Todavía, la Colección Clara Engelman con grabados de Gabriel Lema, el Museo de Arte Contemporáneo, los discípulos de Guillermo Fernández lo recuerdan con cariño, el atrio de la Intendencia Municipal acoge fotografías nacionales e internacionales. Por el Prado, el Museo Blanes habilitó al hombre araña de Marcelo Isarrualde y la principal pinacoteca del país, en el Parque Rodó, actívísima con Jacqueline Lacasa, acumula tres muestras temporarias (el italiano Lino Dinetto, Vías de Acceso II, el mexicano Rodolfo Morales) y ciclos de videos, detallados en Cartelera. La suntuosidad cromática de Pedro Blanes Viale sigue en el Museo Zorrilla. De punta a punta de la ciudad, hay para entretenerse. *
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