ESPECIAL PARA LA REPUBLICA - SILVANA ADAMI, PARIS
Fue cerrar los ojos y transportarme, allá lejos, por algún barrio de Montevideo. Hasta tuve la sensación de que la rambla estaba ahí no más": intenso momento de emoción que vivió Cecilia, uruguaya de Malvín radicada en París desde hace cuatro años, al ver desfilar, entre lunas y estrellas, en las angostas y pavimentadas callecitas de Belleville, a la comparsa "los Kandomberos" el pasado 20 de octubre. Al ritmo de esa típica movida nuestra abrió el segundo festival "Uruguay sur Seine" --Uruguay en "el Sena", o Uruguay en "escenas", según como se lea el juego de palabras, organizado por la asociación "De Montevideo a Menilmontant" con el apoyo del gobierno uruguayo y de la intendencia de Paris.
"El entusiasmo fue creciendo y se sumaron candomberos de todas partes: de Francia, Suiza, Bélgica y Holanda para formar una cuerda a la uruguaya", cuenta uno de ellos, Manu, francés hincha de nuestro paisito y de sus ritmos, a quien debemos esta pincelada afro-uruguaya con la que se inauguró el festival en un antiguo barrio obrero del este parisino. Cincuenta tambores repiqueteando con sus bailarinas y todos sus personajes tradicionales, la mama vieja, el gramillero, el escobero, los porta estandartes... Nadie faltó y la gente se enloqueció.
De Belleville, la movida uruguaya se trasladó al Barrio Latino, a la Maison de l'Amerique latine. Afiches y programas convocaban a conocer al "otro país del Carnaval" (l'autre pays du Carnaval) y explorar las raíces del tango" (remonter aux racines du tango). "Se trata de adoptar una visión más cabal hacia nuestra cultura, y romper con la imagen reductora que la gente pueda tener aquí del carnaval y del tango, en una ciudad que, a pesar de su larga tradición tanguera, ignora que el tango es también uruguayo", comenta Héctor Cardozo, coordinador de la asociación "De Montevideo a Menilmontant".
En esa notoria institución del Ministerio de Cultura, el musicólogo Michel Plisson, rodeado por artistas franco-uruguayos, condujo un encuentro interactivo y conversó sobre nuestros ritmos y tradiciones. Ahí se alternaron explicaciones resueltamente pedagógicas, con música y danza en vivo. "Quisimos combinar actividades puramente artísticas de baile y de música, con otras más didácticas como conferencias, encuentros y proyecciones. También antes del festival dimos una serie de charlas en la radio en torno al tango, el candombe y la murga. Este año el Festival contó con el apoyo de Radio Latina, la referencia FM de los latinos de París", apunta Héctor.
"Uruguay sur Seine" disfrutó su hora de cine. Cine tango, con la proyección en el Cine "Le Latina" de la película "Carlos Gardel, El Mago" del realizador uruguayo Martín Borteiro. Sin duda uno de los trabajos más completos sobre la vida artística y personal de Carlos Gardel. Aprovechando la presencia del director, siguió un ardiente debate sobre los orígenes del que "cada día canta mejor". El carnaval, también, trajo su cine con dos filmes documentales de Sebastián Bednarik: "la Matinée", suerte de Buena Vista social club uruguayo, que sigue los pasos de los veteranos de la murga (dio la casualidad que ese mismo día la película se estrenaba en las salas de Montevideo), y el avance de la película a estrenar en 2008 "Cachila", que cuenta los entretelones de la familia Silva y su larga tradición candombera.
Cine, conferencia, exposiciones...así se fueron combinando durante toda la semana actividades en distintos lugares de la capital. Claro que un festival de música no puede prescindir de su oxígeno...la música tocada en vivo y en directo. De modo que toda esta fiesta uruguaya culminó el siguiente sábado (27 de octubre) con un gran concierto-show que reunió a los tres géneros en un mismo lugar: el "Trianon". Teatro de la "Belle époque" cargado de historia. Sala con carácter y acústica de primera. Allá en lo alto del viejo Montmartre, "Uruguay sur Seine" ofreció más de tres horas de concierto non stop.
¡Todo un espectáculo! Comenzando por un introito fugaz de malambo y sus embrujados ritmos marcados con zapateo y boleadoras, que interpretaron jóvenes descendientes de los gauchos de la pampa, los Diablos de la Danza. Algo que te coloca para el resto de la noche. Tras el Malambo, aparecieron con sus pasos gatunos, en la penumbra de un escenario a media luz, Martín Borteiro y Regina Chiaparra. Aquellos bailarines de la Orquesta Filarmónica de Montevideo y profesores de la Casa de Tango de Buenos Aires, acompañaron visualmente, en un baile elegante y ágil, a la música del cálido "Trío PSP". PSP por las iniciales de sus integrantes: Norberto Pedreira (guitarrón), William Sabatier (bandoneón) y Ciro Pérez (reconocido maestro de la guitarra), antiguo guitarrista de Alfredo Zitarrosa, Edmundo Rivero, Roberto Goyeneche, e intérprete junto a Roberto Grela. Estas tres grandes figuras del tango interpretaron un repertorio ecléctico y poco conocido, tradicional y a su vez moderno, con incursiones del lado del candombe. "Así es como me gusta ver y escuchar el tango", concluyó compenetrada por la actuación, Pascale, antes de correr a saludar a los artistas y comprarles su CD.
Para no perder el ritmo, siguió, en línea ascendente, más de una hora de agite murguero. Con su "Fuga por la actuación", los "Asaltantes con Patente" alborotaron a la hinchada de orientales y dejaron a más de un francés boquiabierto. Una explosión de colores y sonidos, algo alucinante por no decir alucinógeno, apareció como un OVNI en una escena parisina donde poco, o más bien nada, se sabe del carnaval uruguayo. Pasmada ante un género para muchos nunca visto, la platea unánime terminó de pie aclamando a estos poetas modernos.
Si la sutileza de la sátira y la poesía de los textos se pierden en la barrera del idioma, las voces y la música atrapan a cualquiera, hasta al más desprevenido. "La verdad, no sabía si quedarme para la segunda parte del espectáculo", confiesa Sophie, una francesa que llegó al Trianon, esa noche, atraída por el tango. "No pensé que me emocionaría tanto con un género nuevo para mí. Pero, cuando me estaba por ir, me sorprendió la sirena, y detrás de la sirena el coro. Me llevó medio minuto darme cuenta de que no me lo podía perder". Algo similar nos cuenta Patricia, una peruana que se asomó al festival por curiosidad y que tampoco había visto jamás a una murga. "La verdad, es que esto de la murga fue un 'electrochoc'. Tantos colores, poesía, humor, armonía en las voces...uno se queda embelesado. No sabes bien si estás soñando. Este espectáculo es lo más lindo que he visto desde hace tiempo. Me hicieron pasar un momento mágico".
Una magia que sin duda fue compartida por los murguistas abrumados por la ovación. Como si eso fuera la final en el teatro de verano, aquellos trovadores se entregaron a su público con una efusión de generosidad. Y eso se captó en el aire. "Ver a una murga fuera del contexto de los tablados y del carnaval, más aun cuando se trata de una murga de este nivel es muy emocionante, reconoce César, uruguayo que llegó a París hace ya mas de 30 años. "Cuando se los ve en época de Carnaval en Montevideo, se los disfruta, es natural, pero aquí hay algo que le agrega emoción, quizás algo que tiene que ver con la distancia. Y lo valorás más".
Por si ese derroche de emociones y empacho de sonidos no alcanzara, para despedirse mejor la murga entonó algunos de esos temas que no te dejan indiferente, como la despedida del 32, la retirada de Araca del 83, "Saber que la murga y el pueblo no pueden separarse jamás", y demás viejos y queridos temas. Asimismo, como broche de oro, la batería de la murga, "la Triada", nos regaló un instante instrumental a todo bombo, platillo y redoblante. El único inconveniente de todo esto es que uno se queda con las ganas. Las ganas de rebobinar el espectáculo y volver a empezarlo desde cero. Pero, ya no hay tiempo. Los Asaltantes se van, esta vez sí se van en serio, se fueron. ¿Dónde están? Se fugaron. Son cerca de las doce y empieza la milonga para terminar la noche, piano piano como comenzó al ritmo sensual del dos por cuatro.
Pequeño paréntesis: no sólo fue un espectáculo ver a estos Asaltantes en el Trianon, también lo fue, para los que casualmente se los cruzaron por París, escucharlos improvisar a capela por doquier: en la parrilla de uruguayos de la rue Voltaire, en las calles de la Bastilla por donde se estaban quedando, y --mención especial-- en el metro. Es difícil figurarse cómo resuena el "Aquí están sorprendiendo el destino en la noche más bella" en el subte, donde el sonido rebota en sus techos abovedados para venir a clavarse aun con más fuerza en los oídos y la memoria.
Didáctico, interesante, original, bonito..."Uruguay sur Seine 2007" fue eso y mucho más. En definitiva, una apuesta osada y un éxito a su medida. Además de conmover a la comunidad uruguaya de París, y de seducir a los franceses, estos artistas han contribuido creemos en romper con ciertos clisés y en darle visibilidad al Uruguay a través de sus atractivos cultura, música y dios Momo. *
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