El ministro de Cultura de Brasil, Gilberto Gil, anunció ayer que dejará el cargo en 2008 para poder hacer lo que más le gusta en la vida: cantar.
Dijo que después de cinco años en ese cargo llegó a la conclusión de que esas funciones y su carrera artística dejaron de ser conciliables y quiere abolir la rutina de los discursos y audiencias ministeriales.
En un encuentro de manifestaciones de la cultura popular en Minas Gerais, opinó que esas obligaciones lo han llevado a perder calidad vocal y ello se manifestó en julio durante una gira por Europa.
Recordó que él asumió la cartera de Cultura en 2003 con la condición expresa de que pudiese mantener paralelamente su actividad artística y la pérdida de calidad vocal lo tiene afligido.
Evocó una reciente operación en una de sus cuerdas vocales y dijo que la recuperación ha sido muy lenta por la incompatibilidad entre el régimen de reposo que necesita y las funciones ministeriales.
Aunque no fijó fecha, anunció que dejará el gobierno en 2008 porque precisa tiempo para continuar haciendo lo que más le gusta en la vida, que es cantar.
Opinó que durante su mandato cumplió su objetivo inicial de avanzar en el acercamiento del Ministerio de Cultura con el día a día de la población brasileña.
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