"El Corazón Delator" es una de esas piezas que nos provocan de forma tan inquietante. Edgar Allan Poe, desde su genial maestría nos hace ver este crimen desde los ojos del criminal y conmovernos con su desgracia. Ésta es precisamente la particularidad de la historia: la perspectiva, el punto de vista. Las perspectivas tienen esa capacidad de hacernos ver lo que ellas quieren y muchas veces, son lo suficientemente inteligentes, como para que no caigamos en la cuenta que estamos viendo a través de ellas. Es así que el protagonista, un pobre demente, según cuenta Poe, mata a un anciano como fruto de una obsesión personal y nosotros, absortos espectadores, no podemos hacer nada más que sentir pena por él; pena que no hace más que mostrarnos lo próximamente alejados que nos encontramos de nuestra propia locura.
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