Las entrevistas se realizaron en agosto y setiembre de 2007. Fueron encuestados 34 varones, de los cuales 8 eran directores de instituciones de la salud, uno era psicólogo y el resto médicos. Entre estos últimos se encontraban 7 psiquiatras y 5 ginecólogos.
El estudio fue liderado por el psicólogo David Amorín. Una parte de los entrevistados toman partido por el determinismo biológico, que se proyecta sobre los roles sociales. Otros aluden a la construcción cultural del orden social, construido con base en la repetición de conductas ancestrales. Entre los entrevistados se reiteran dichos como "la imagen de la mujer golpeada en un ojo es una cosa muy estereotipada", o "el hombre tiene mucha dificultad de expresar sus sentimientos y el único que le está permitido, por condicionamiento cultural, es la violencia". "Realizamos una exploración de lo que tienen en la cabeza los hombres que están en el primer nivel de atención", indicó el psicólogo.
Para el investigador, "la resistencia es cultural y la oponen los varones sabiéndolo o no". En resumen, se reconoce que las situaciones de violencia doméstica son generadas por los hombres, aunque son varios los que agregan que la violencia no es únicamente masculina.
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