"Denuncian un boicot contra Isusa".
Cuando leí este titular, me asaltó la curiosidad por saber en qué podría consistir el boicot. Trataba de imaginar a los agricultores evitando adquirir fertilizantes en dicha empresa y, al mismo tiempo, intentaba descubrir la razón de esa actitud contra una firma de larga trayectoria en el mercado uruguayo de productos químicos. ¿Sería que los fertilizantes no fertilizaron la tierra como era debido y por eso los campesinos resolvieron hacerle el vacío y no comprar más productos de esa empresa?
El sustantivo boicot (o boicoteo) refiere al verbo boicotear, que significa "privar a una persona o entidad de toda relación social o comercial para perjudicarla y obligarla a ceder en lo que de ella se exige". El término proviene del nombre de un funcionario británico Charles Boycott cuya actitud dura e intransigente hacia los colonos irlandeses le valió que éstos le hicieran el vacío.
Siendo así las cosas, púseme, pues, a leer la información para ilustrarme sobre el punto, y hete aquí que me encontré con lo siguiente:
"La planta de fertilizantes y productos químicos Isusa, en construcción en Colonia Agraciada, Soriano, sufrió una serie de atentados en los últimos días que incluyeron la tira de 'miguelitos' a vehículos que ingresaron a la obra y la colocación de productos extraños en el interior de las maquinarias a fin de afectar su funcionamiento".
¿Pero cómo? Entonces no era un boicot sino un típico caso de sabotaje liso y llano. En efecto, esta voz proveniente del francés expresa el "daño o deterioro que se hace en maquinarias, productos, servicios públicos, instalaciones militares, etcétera, como medio de lucha contra los patronos, contra el Estado o contra las fuerzas de ocupación, en conflictos sociales o políticos".
Parece a todas luces evidente que las acciones contra Isusa fueron actos de sabotaje y no de boicoteo. Son cosas bien distintas que no deben confundirse: un boicot es una medida de resistencia pasiva que no está penada por la ley; en cambio un sabotaje es una acción delictiva con violencia en las cosas.
Clarito, Mendieta. Ahora acepte mi convite y no me boicotee esta vuelta que mando yo.
Anda generoso hoy, Pereira...
Ah no: yo mando la vuelta pero la paga usted.
¡Qué lo parió!
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