Hugo Acevedo |
En "De la discusión nace la luz", el ex diputado frenteamplista Guillermo Chifflet recupera el inconmensurable legado ideológico del referente líder socialista Emilio Frugoni, mediante un ensayo destinado a reinterpretar y actualizar su ideario radicalmente transformador.
Chifflet, que es periodista desde su adolescencia, inició sus actividades en el semanario "El Sol", del Partido Socialista. Luego de su clausura, colaboró en "El Oriental" y en "Izquierda".
En 1962, al regresar del usufructo de una beca en Yugoslavia donde estudió periodismo, se integró al diario "Época".
Posteriormente, se desempeñó como jefe de redacción del emblemático semanario "Marcha" y escribió en "Hechos", que dirigió el asesinado senador frenteamplista Zelmar Michelini.
Durante la dictadura, fue redactor publicitario de varias agencias, hasta que coparticipó en la fundación del semanario "Brecha".
Durante casi tres legislaturas, ocupó una banca en representación del Partido Socialista, hasta su renuncia en diciembre de 2005.
Su valiosa producción literaria de sesgo siempre comprometido, incluye "El crimen del señor Bush" y "Alba Roballo, pregón de un tiempo nuevo".
Actualmente, el ex parlamentario tiene en preparación un trabajo sobre otro de sus grandes referentes: José Pedro Cardoso.
"De la discusión nace la luz" no es una mera biografía en torno a la figura de Emilio Frugoni, sino un documentado ensayo acerca del ideario transformador del fundador del socialismo uruguayo.
Chifflet, que considera a Frugoni como uno de sus grandes maestros, elabora un minucioso trabajo de interpretación de su prédica revolucionaria.
Asumiendo la necesidad de rescatar la cátedra progresista de uno de los más preclaros ideólogos de la izquierda nacional, el autor recupera la memoria de tiempos tan agitados como desafiantes.
Situando al lector en el contexto histórico indagado, el ensayista recrea los orígenes del socialismo uruguayo que se retrotrae a casi un siglo, en un contexto de absoluta hegemonía de los partidos tradicionales.
Chifflet asume la emergencia de arrojar renovada luz sobre algunos episodios habitualmente monopolizados por la historia oficial, que atañen a cruciales temas de debate y construcción ideológica.
El libro no se agota en la mera recuperación de la memoria política y el legado teórico de Frugoni, sino que también trasciende a su faceta de sensible poeta y forjador de conciencias libres.
Chifflet confirma toda su admiración por el personaje evocado, recordando cuando, siendo muy joven, tuvo el inmenso privilegio de compartir tareas con él en el semanario "El Sol".
Obviamente, esas vivencias propias se condensan también en sus recuerdos de numerosos actos políticos y conferencias, en los cuales Frugoni exhibió su potente y removedor discurso de reivindicación de los inalienables derechos de la clase trabajadora.
Renunciando a toda intención de escribir un mero libro de historia, Guillermo Chifflet reinterpreta la prédica revolucionaria y transformadora del emblemático dirigente socialista.
Mediante una afinada relectura de nuestro pasado, que enriquece con algunos testimonios, el autor confirma que Emilio Frugoni fue una suerte de paladín que luchó en solitario por un modelo social más justo y solidario.
En ese contexto, confirma que el dirigente era considerado una suerte de "agitador" por la derecha vernácula, que veía en él a un temible adversario capaz de despertar conciencias adormecidas y generar movilización donde existía quietismo y resignación.
La radicalidad de sus planteos, que puso a la lucha de clases en el centro del debate político, provocó airadas reacciones y viscerales rechazos en una época gobernada por los discursos monopólicos de la clase dominante.
Chifflet retrotrae su análisis a los primeros tramos del siglo pasado, recuperando algunas cruciales intervenciones parlamentarias del por entonces diputado Emilio Frugoni.
Las firmes posturas de Frugoni, que enfrentó a sus adversarios en situación de solitaria minoría, confirman su inclaudicable magisterio transformador y su opción por la clase obrera.
Chifflet resalta las virtudes de un Frugoni tan elocuente como incisivo, en la denuncia de la explotación de los trabajadores y la parodia de una democracia de libertades a menudo meramente formales.
El relanzamiento de la tesis de que no hay peor forma de esclavitud y subordinación que la miseria concepto que contemporáneamente conserva plena vigencia revigoriza una radical prédica de condena a un sistema intrínsecamente injusto.
Los fragmentos de discursos en los cuales el orador estremeció al parlamento de su época con severas críticas al hegemónico modelo de acumulación capitalista, admiten naturalmente una oportuna relectura contemporánea.
Es que la persistencia de situaciones de exasperante injusticia social, induce obviamente a reflexionar en torno al verdadero concepto de libertad, entre lo meramente formal y lo realmente sustantivo.
Uno de los capítulos más reveladores es el relativo a la discusión en torno a la limitación de la jornada laboral a ocho horas y el establecimiento de un salario mínimo, dos herramientas de justicia social destinadas a mitigar los abusos patronales.
Si bien en este tema vertebral lo más trascendente son las posturas asumidas por el propio Frugoni, no son menos reveladoras las tesis desarrolladas por los detractores de la justa iniciativa.
Los argumentos de los representantes políticos de la burguesía más recalcitrante y conservadora partidaria del mantenimiento del statu quo, resultan realmente inverosímiles.
En efecto, el alegato de que las jornadas más cortas de labor inducirían a los trabajadores a la práctica de vicios sociales y hábitos perniciosos, no resiste el menor análisis.
Sin embargo, sorprende la similitud entre el discurso de voceros del capital de hace casi un siglo y algunas prehistóricas patronales de nuestro tiempo.
Más allá de meras concepciones doctrinarias, la exhumación del debate sobre la ley de ocho horas permite recrear una buena parte de la verdad histórica en torno a la supuesta paternidad del proyecto.
El libro desnuda intenciones y, en más de un sentido, pone las cosas en su sitio.
Otro de los conceptos que merece naturalmente un renovado abordaje que es sustantivo en el pensamiento de Emilio Frugoni- refiere a las tres dimensiones de la democracia: política, económica y social.
Este tópico, contenido y analizado en la abundante producción bibliográfica del ideólogo socialista, cuestiona, en más de un sentido, la habitual prédica de los teóricos neoliberales de la posmodernidad.
En efecto, la contemporánea reivindicación del mercado como único y excluyente motor del progreso, parece darse de bruces con la realidad de un continente agobiado por la pobreza y la injusticia social, tras la aplicación de las fracasadas reformas estructurales digitadas desde los centros de poder.
El libro revela lo avanzado del pensamiento de Emilio Frugoni, quien proclamó, por ejemplo, la necesidad de desarrollar experiencias cogestionarias incluso en los entes estatales, como idónea herramienta democratizadora y redistributiva.
Asimismo, el propio análisis de conceptos como la lucha de clases, la explotación de la fuerza de trabajo por parte del capital y la apropiación de la plusvalía, comportan desafiantes materias de discusión teórica que no deben ser olvidadas ni soslayadas.
Guillermo Chifflet confirma que el debate sobre estos temas no está para nada agotado, en la medida que persistan situaciones de flagrante explotación e intolerantes asimetrías sociales.
El autor recuerda las grandes batallas de Frugoni por la libertad y su enfrentamiento a la dictadura de Terra, que, como otros regímenes autoritarios, fue una celosa gendarme de los intereses y privilegios de clase de la burguesía.
"De la discusión nace la luz" es una obra fermental y reveladora, que obviamente no se limita a la mera evocación y reinterpretación del ideario transformador de Emilio Frugoni.
Este libro es un desafiante aporte a la reflexión colectiva, en torno a la necesidad de seguir bregando por la construcción de una sociedad más justa y solidaria, en la cual la democracia asuma una dimensión bastante más humana.
(Letra Eñe Ediciones)
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