La cultura es la matriz y la esencia que condensa el sentir de un pueblo, en tanto recoge los diversos rasgos identitarios que hacen a la construcción de un proyecto social compartido.
En el caso concreto de nuestro país, esa tendencia se ha expresado explícitamente tanto en la literatura como en el teatro y aún en la música popular, que han sabido interpretar cabalmente las diversas inflexiones de un periplo histórico común.
No en vano el autoritarismo que se instaló en nuestro país a partir de la década del sesenta del siglo pasado, transformó a la cultura en el blanco predilecto de sus enfermizos delirios autoritarios.
Por entonces, la censura cayó como una suerte de lápida sobre obras, autores y partituras, en una suerte de ofensiva destinada a silenciar voces rebeles y amaestrar conciencias.
Luego, naturalmente, llegaron los no menos dramáticos tiempos del exilio durante la dictadura, cuando los exponentes más representativos de nuestra producción cultural debieron padecer la nostalgia y el desarraigo.
Sin embargo, el final de la noche autoritaria marcó la esperada resurrección de todas las potencialidades de nuestros artistas, quienes afloraron en todo su mayor esplendor.
En "Memorias de teatro y cine", Ugo Ulive ("Danzas tristes" y "Las cenizas de Marx") recrea buena parte de su experiencia como promotor y creador de productos culturales, en ambas manifestaciones del arte nacional.
Hombre comprometido desde siempre con el arte escénico, la magia del celuloide y la escritura, el autor que está radicado desde fines de la década del sesenta en Venezuela- exhuma sus recuerdos y vivencias como directo partícipe de grandes épicas de construcción colectiva.
El relato, que se retrotrae en el tiempo a un siglo de historia, evoca, por ejemplo, el origen del emblemático grupo El Galpón- auténtico baluarte del teatro independiente- el magisterio del inolvidable Atahualpa del Cioppo, la obsesión por la sala propia y la definición del perfil social del teatro.
Obviamente, el escritor no soslaya su experiencia de precursor del cine nacional, como autor, junto a Mario Handler, de "Como Uruguay no hay" y "Elecciones".
"Memorias de teatro y cine" es un valioso calidoscopio de trazo testimonial, que recupera momentos cruciales de la historia del teatro y el cine nacional.
La obra corrobora que la producción cultural en nuestro país siempre fue una suerte de épica humana, que se abrió paso entre la indiferencia, la carencia de medios materiales y hasta debió enfrentar a la barbarie autoritaria.
(Edición de Trilce)
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