En un nuevo estudio sobre la salud de una de las personas más viejas del mundo -un español que murió recientemente a los 114 años- los científicos no lograron encontrar modificaciones genéticas que hubieran contribuido a esa larga vida. Lo que sí encontraron, sin embargo, fue que el hombre -que gozó hasta la muerte de una excelente salud- vivió una vida sana en un clima templado, sin estrés, se alimentó con una dieta mediterránea, y mantuvo una actividad física con regularidad. "Este hombre tenía dos hermanastros también de más de cien años", dijo a BBC Ciencia la profesora Susana Balcells, del Departamento de Genética de la Universidad de Barcelona, y una de las autoras del estudio.
"Era un caso muy llamativo y como genetistas quisimos investigador si había genes que hacían a esta familia longeva", explica. Los investigadores, especializados en genética de la osteoporosis, basaron su estudio en la teoría de que la longevidad de esos individuos se debía a su buena salud ósea. El hombre de 114 años tenía huesos en excelentes
condiciones, su masa ósea era normal, no tenía curvaturas anómalas y nunca había sufrido una fractura. "Sabemos que para mucha gente que llega a los 90 años, una fractura de cadera o fémur acelera su mortalidad", afirma la doctora Balcells. El hombre se alimentó siempre con una dieta mediterránea y hacía ejercicio regular. Por eso decidimos abordar el estudio por ambos lados -agrega- tanto la densidad ósea de estos centenarios, como los factores genéticos que pudieran estar contribuyendo a esa vida larga". "Estudiamos este gen en las muestras del hombre de 114 años, de su hermano de 101 años, de dos hijas de 81 y 77 años y de un sobrino de 85 años" explica Susana Balcells. "Y no encontramos ninguna mutación ni nada que fuera espectacular o que, como genetistas, pudiéramos señalar como responsable de esa vida larga" agrega.
Tal como explican en Journal of Gerontology, (Revista de Gerontología)- los científicos tampoco encontraron mutaciones en el gen LRP5, que determina una masa ósea extremadamente alta. Los científicos no descartan la posibilidad de que los miembros de esta familia puedan tener otras mutaciones genéticas -que hasta ahora no se conocen- que puedan explicar su longevidad.
A la gente a veces le cuesta trabajo entender que podemos tener "buenos genes", pero éstos dependerán del ambiente en que los hacemos funcionar.
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