La novelista, que permaneció un día en Montevideo con el propósito de presentar su último libro, "El infinito en la palma de la mano", brindó anoche una conferencia en el Centro Cultural de España, ante un multitudinario auditorio mayoritariamente femenino.
En la oportunidad, Belli se refirió concretamente a su ya vasta producción literaria, aunque no soslayó su militancia política, que la tuvo como protagonista de la revolución popular sandinista que derrocó a la dictadura de Anastasio Somoza.
Como se sabe, la escritora debió marchar al exilio durante el gobierno autoritario apoyado por Estados Unidos, participando activamente en la resistencia.
Evocando sus tiempos como periodista, la poeta y narradora recordó su crucial actividad en el aparato de propaganda del frente opositor al somocismo.
Afirmó que después de la victoria y de la estampida de los personeros de la tiranía, se hizo cargo de la conducción del canal estatal de su país. "Incluso, salí al aire con el pañuelo rojo y negro", consignó.
En ese fermental período que le permitió entrevistar a relevantes personalidades, tuvo la oportunidad de mantener un encuentro con nuestro Eduardo Galeano, de quien conserva un imborrable recuerdo.
Definió ese período fundamental de la historia de Nicaragua como una suerte de refundación del país. Sin embargo, se manifestó algo decepcionada por cómo evolucionó la situación en el tiempo.
"Yo estoy haciendo una especie de bitácora, para tomarle el pulso al país", afirmó la narradora, añadiendo que, a su juicio, "la izquierda está viviendo un momento de cierto desconcierto".
Criticó al actual gobierno encabezado por Daniel Ortega, a quien acusó de pactar con un sector de la derecha del Partido Liberal e incluso con las corrientes más conservadoras de la Iglesia Católica, con tal de consolidar su poder.
Preguntada por LA REPUBLICA si se sentía defraudada con la revolución, Gioconda Belli afirmó: "No me siento decepcionada por la revolución, sino con algunas personas en particular".
No obstante, consideró que los procesos históricos suelen ser siempre muy largos, añadiendo que observaba con atención y cautela la instalación de gobiernos progresistas en la región. "Estas opciones populares me gustan, pero también, a menudo, me angustian".
Al comentar la relación entre su itinerario existencial y su obra, la laureada escritora dijo que, en los países subdesarrollados, "la vida y la política siempre van juntas", añadiendo que en tiempos de la revolución se sintió partícipe de la construcción de un proyecto verdaderamente importante.
En referencia a su carrera literaria, explicó que la pasión por la poesía y la novela transcurren en forma paralela. Sin embargo, aclaró que la poesía es una pulsión siempre irrefrenable, mientras que la construcción narrativa requiere de un proceso muy largo y de mucho trabajo de maduración intelectual.
Indicó que "en la literatura hay una cuestión mágica", deteniéndose particularmente en el personaje de la serpiente de su nueva novela, que es una suerte de voz de la conciencia de la pareja protagónica.
Al referirse concretamente a "El infinito en la palma de la mano", Gioconda Belli explicó que se trata de una nueva y cuestionadora mirada sobre el tradicional mito de Adán y Eva.
Para concebir su obra, la autora investigó numerosos evangelios apócrifos que datan del siglo séptimo de nuestra era, lo que le permitió tener una visión radicalmente diferente de las santas escrituras, que disiente claramente con el discurso oficial.
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