Si bien el crecimiento irregular del corazón puede ser causado por el excesivo ejercicio físico, por la alta presión arterial y por la obesidad, el papel de los genes es ahora redescubierto.
Ahora, un equipo internacional dice que ha encontrado por primera vez un vínculo entre los corazones grandes y un gen específico, el osteoglycin (Ogn). En un artículo publicado en Nature Genetics, los investigadores afirman que el hallazgo podría redundar en nuevos tratamientos. Investigaciones llevadas a cabo en roedores y en unos 30 humanos indicaron que el Ogn -que nunca antes fue relacionado con la función del corazón- reguló el crecimiento del ventrículo izquierdo, la cámara principal de bombeo y la cavidad más grande y más fuerte del corazón. Cuando este gen se comporta de manera anormal, el corazón puede agrandarse, poniendo a la persona en riesgo de padecer enfermedades coronarias comunes y ataques cardíacos. Los corazones que son más grandes de lo normal se encuentran a menudo, aunque no exclusivamente, en personas obesas, diabéticas o hipertensas. Sin embargo, las personas que no presentan ninguno de estos cuadros también pueden verse afectadas, incluyendo a atletas de alta competición. Una autopsia diagnosticó el problema en el futbolista camerunés Marc-Vivien Foe, quien murió repentinamente en 2003 durante un partido internacional disputado en Francia. El único tratamiento disponible es a través de la reducción de la presión arterial. Se ha descubierto cómo los genes controlan el crecimiento del corazón, y comprender mejor las formas comunes de las enfermedades cardíacas. Esto puede conducir a nuevas y más efectivas formas de tratar a las personas. La British Heart Foundation, que también patrocinó la investigación, dijo que es vital entender los procesos que llevan a ese crecimiento anormal. "Cuando el corazón de una persona se esfuerza continuamente para cumplir con las demandas -como por ejemplo la que afronta luego de un ataque cardíaco- puede agrandar su tamaño, perder su elasticidad y no bombear eficientemente", indicó el director asociado al proyecto, el doctor Jeremy Pearson. "Estos investigadores han utilizado una tecnología muy avanzada para descubrir un nuevo gen -el osteoglycin- que es importante en el control del crecimiento del corazón en esas condiciones. Osteoglycin es ahora un objetivo potencial a donde apuntar en busca de terapias futuras".
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