El género policial, si bien sigue gozando de muy buena salud, tanto a nivel artístico como editorial, ha sido escasamente cultivado en nuestro país.
Muchos de los más relevantes autores nacionales han escrito cuentos o novelas que pueden enmarcarse dentro de dicha veta creativa, pero ninguno la ha cultivado en forma sistemática.
Quizá Horacio Quiroga, discípulo natural de Edgar Allan Poe, pero dueño de un estilo original y reconocible, haya sido uno de los escritores compatriotas que más profundizó en la literatura policial.
Para ello, el emblemático narrador abrevó tanto de la vertiente europea clásica, leyendas populares, folletines, intrigas de suspenso y detectives analíticos, como de la serie negra norteamericana, enmarcada en ambientes sórdidos y decadentes.
Si bien la crónica roja uruguaya, que durante un buen tiempo tuvo un papel preponderante en la prensa, suele abundar en historias y personajes susceptibles de adaptación literaria, en la mayoría de los casos, ellos fueron tomados no como inspiración de obras de ficción, sino con propósitos de mera investigación histórica.
Por otra parte, es difícil hallar en el material policial de ficción producido en Uruguay, características que permitan definir un estilo de literatura policial típicamente nacional.
Aún aquellas obras ambientadas en nuestro país y repletas de localismos, suelen estar pobladas de personajes y situaciones más inspirados en el "hard bolied" americano, que de rasgos identitarios propios.
"La muerte tendrá tus ojos", de Mercedes Rosende, constituye, en muy buena medida, todo un grato descubrimiento en un género escasamente transitado por la literatura uruguaya contemporánea.
Mercedes Rosende nació en Montevideo. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de la República y en la Universidad de Montevideo.
La autora fue premiada, en 2002, en el concurso de la Facultad de Derecho, por el cuento "El último tren al olvido". También fue galardonada, en 2003, por la Intendencia Municipal de Montevideo, por el conjunto de relatos "Demasiados blues" y recibió el Primer Premio de Narrativa del Ministerio de Educación y Cultura, por "La muerte tendrá tus ojos", en el año 2004.
Publicó "Demasiados blues", en noviembre de 2005. Además, ha editado cuentos en diversas antologías y en las revistas "Smiles", "La Pluma" y "Pluna Revista y Diva". Actualmente, es directiva de la Casa de los Escritores.
Desde agosto del 2005, participa en el programa radial "Sopa de Letras" de CX26 Radio Uruguay, con su espacio "Purocuento". Por otra parte, coordina el taller "Purocuento", que se imparte en la Biblioteca Nacional.
"La muerte tendrá tus ojos" es, en algunos aspectos, un típico exponente del género policial. Sin embargo, en otros, rompe radicalmente con las pautas y los clisés de esa exitosa estética literaria,
Si bien la novela está ambientada en Montevideo, no es excesivamente localista. No obstante, el localismo juega un papel primordial para otorgarle verosimilitud al relato y generar una relación de cercanía entre los personajes, las situaciones y el propio lector.
Por otra parte, es destacable el componente irónico que aporta la autora en la descripción de su personaje principal, una abogada cuya vida empeora dramáticamente de un día para el otro y que es, simultáneamente, protagonista y narradora.
Lía Lamas es una profesional que trabaja en un ente estatal vinculado a la actividad portuaria, cuyo identidad, aunque pueda parecer obvia, es deliberadamente modificada. Aunque tiene un cargo de responsabilidad, ello no le permite mayores lujos.
Rosende deja que todo el peso de la historia recaiga sobre la protagonista, quien revela al lector los entretelones de su vida, sus problemas, sueños y frustraciones.
Mientras la poco exitosa abogada procura modificar su existencia e intenta romper con algunos viejos patrones de conducta que la atan a un pasado que prefiere olvidar, sus superiores jerárquicos le encomiendan la tarea de evaluar las propuestas de tres empresas ganadoras de una licitación, que pretenden explotar uno de nuestros puertos más importantes.
Esta tarea, que la mujer acepta a regañadientes, la expone a múltiples presiones de parte de los potenciales adjudicatarios, que incluso ponen en riesgo su propia vida.
Un informe desfavorable en torno a todas las ofertas, desata una escalada de atentados y amenazas, tras las cuales se oculta una oscura trama de intereses corporativos, que implica a las propias autoridades.
Pese a lo precario de su situación, la protagonista se propone llegar hasta el fondo del asunto, enfrentándose, de forma torpe pero decidida, sin más ayuda que su instinto para sobrevivir, su suerte y su inteligencia, a todos los riesgos que se le presentan.
Si bien el comienzo de la novela es algo lento y moroso, como si a la autora le costara tomar impulso y armar la trama, el posterior desarrollo del relato crece en interés y coherencia narrativa.
En ese contexto, la intriga adquiere ribetes tan atrapantes cuanto laberínticos, lo que le permite desmarcarse de los lugares comunes habituales en el género policial y hasta reflexionar sobre un tema siempre urticante: la corrupción.
Las situaciones, que son deliberadamente reconocibles, adquieren una verosimilitud que aporta renovada frescura a una estética literaria plagada de trillados convencionalismos.
(Editorial Sudamericana)
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