El violín fue un instrumento bastante despreciado en los comienzos del jazz. Algunas bandas, como la de Armand J. Piron, utilizaron tempranamente dicho instrumento, pero su exigua sonoridad le hacía perder fuerza frente a las cornetas, trombones, saxos y clarinetes.
Tuvo que aparecer Joe Venuti, seguido por Stuff Smith y Eddie South, para que el fraseo solista del violín adquiriera plena aceptación en las orquestas de jazz. Las grabaciones de Venuti con el guitarrista Eddie Lang en los "roaring twenties" influyeron más allá del Atlántico y estimularon en los años treinta la reunión de los europeos Stéphane Grappelli y Django Reinhardt.
Mientras Ray Nance se lucía con la orquesta de Duke Ellington, el francés Michel Warlop y el danés Svend Asmussen también demostraban sus talentos para producir swing. Pero llegó el momento de poner la electrónica al servicio de la sonoridad y así como Charlie Christian mostró el valor artístico de la guitarra eléctrica, Jean Luc-Ponty fue el primero en electrificar el violín.
Ponty abrió el camino a los violinistas del jazz moderno, el free jazz, el jazz-rock y demás fusiones contemporáneas. Detrás de él vinieron Leroy Jenkins, Joe Kennedy, Billy Bang, Michael White, Jerry Goodman, los polacos Michal Urbaniak y Zbigniew Seifert, y el francés Didier Lockwood, que estuvo dos veces en Montevideo (Sala Vaz Ferreira en agosto de 1982 y Teatro Solís en mayo de 1989).
En las últimas encuestas de las revistas especializadas se manejan los nombres de Regina Carter, Mark Feldman, Jenny Scheinmann, Mark O'Connor y muchos más, demostrando que el manejo del arco sigue atrayendo a numerosos músicos de jazz. Como se sabe también, el uruguayo Federico Britos es ampliamente conocido en círculos internacionales.
Cuando Ponty llegue a nuestro país, habrá cumplido sesenta y seis años de vida. Estudió violín y adquirió sólidos conocimientos de música clásica, pero además ejecutó clarinete y saxo tenor en orquestas de aficionados. En 1964 decidió llevar su violín al jazz y en 1967 fue a Estados Unidos. En los años siguientes tocó con Frank Zappa, George Duke, John McLaughlin y se convirtió en uno de los principales propulsores del jazz-rock.
En los años ochenta incorporó a su arsenal electrónico toda la gama de artefactos que la industria puso a su alcance, incluyendo reverberadores, distorsionadores, echoplex y pedales wah-wah. Además del violín eléctrico, se hizo habitual ejecutante de sintetizadores, teclados electrónicos y percusiones varias.
Durante su extensa carrera Ponty ha grabado excelentes discos y ha tocado con Allan Holdsworth, George Benson, Chick Corea, Scott Henderson, Patrice Rushen, Ralph Armstrong y la gran orquesta de Gerald Wilson, entre otros famosos. Su trayectoria merece que volvamos sobre su personalidad en futuras notas.
Las entradas para este bienvenido concierto del Jazz Tour, que nos pondrá en contacto con una de las rutilantes estrellas de la música contemporánea mundial, se pondrán en venta a partir del viernes 1 de agosto, con precios de $ 440, $ 580, $ 680 y $ 850.
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