El cuerpo de Amado, el escritor brasileño más conocido en el mundo, será cremado hoy en el cementerio Jardim da Saudade y, a su pedido, sus cenizas serán esparcidas al pie de una planta de mango en el jardín de su casa, en Salvador. Cientos de bahianos, entre ellos muchas mujeres con sus típicos vestidos blancos, despedían al escritor que colocó al pueblo brasileño en el centro de la literatura mundial. A media mañana, el público formaba una fila que iba desde el salón principal a cinco cuadras del Palacio de la Aclamación. Anoche, al enterarse de la muerte de Amado, el popular cantante Caetano Veloso interrumpió un show en Salvador y señaló: "Dedico la canción 'O Leoncinho' para el gran ciudadano de Bahía que acaba de fallecer".
Los libros de Amado fueron traducidos en 55 países a 49 idiomas y fue recurrente candidato al Premio Nobel de Literatura.
Sus novelas "Doña Flor y sus dos maridos" y "Gabriela, clavo y canela" fueron llevadas al cine, al teatro y a la televisión, y se convirtieron en personajes muy populares.
"Fue uno de los mayores intérpretes de Brasil y tuvo el coraje de pintar a Brasil con sus colores reales", señaló el presidente Fernando Henrique Cardoso.
Militante del Partido Comunista, Amado pasó varios años en el exilio, durante los cuales se ganó la vida como periodista en Argentina, Uruguay, París y Praga. En los últimos meses, Amado pasó por varios problemas de salud debido a su gusto por el cigarrillo y su crónica obesidad. Además, hace un año tuvo un problema en sus ojos que le impedía disfrutar de uno de sus mayores placeres, la lectura. Muy supersticioso, como buen bahiano, ya no le gustaba celebrar sus cumpleaños. "Para qué conmemorar la decadencia. Por más viejo que uno pueda ser, el tiempo de vida que tenemos es muy breve. Definitivamente, la muerte es una criatura muy desagradable", señaló en una de las últimas entrevistas que concedió.
El presidente Fernando Henrique Cardoso decretó este martes luto oficial de tres días en todo Brasil. "La sensación que tengo es de que estamos en un palco, interpretando una escena. Yo llego junto al cajón y no consigo ver a mi padre. El vivió muy feliz y destestaba el hecho de ser viejo y la idea de la muerte", señaló Paloma Amado, que dijo que el máximo sueño de su padre era "comer y no engordar". Amado murió el lunes a las 19.30 en el Hospital Alianza de Salvador, a causa de un paro cardiorrespiratorio.
Amado se definió a sí mismo en otro reportaje: "Creo que soy, más que cualquier otra cosa, el novelista de los vagabundos y de las putas. Esta humanidad es la que tiene más peso en mis libros, tal vez porque sea la más abandonada, carente de defensa en la sociedad, carente de clase, de sindicatos". *
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