Un indisimulable malestar existía en la sede tricolor en la pasada jornada como consecuencia de lo sucedido con el jugador de Cerrito Alberto Acosta, pues estaba todo definido para que fuera nuevo jugador del club cuando el destino torció su futuro rumbo a la vereda contraria. El propio jugador, horas antes nada más, había confiado a LA REPUBLICA que esperaba un llamado de su representante para dirigirse a la sede de la avenida 8 de Octubre, y que incluso prácticamente tenía el bolso armado para viajar hoy rumbo al este del país a encontrarse con sus nuevos compañeros, que ahora serán sus rivales de todas las horas.
Al respecto, el presidente Eduardo Ache prefirió bajar decibeles al tema, disimular públicamente su contrariedad y comentar diplomáticamente que "no lo vamos a magnificar (al tema), cada uno sabe cómo procede, sabe cómo se maneja en la vida", sin especificar si se refería al representante del jugador o a los directivos carboneros.
Lo cierto es que Nacional perdió su primera batalla de este tipo en los últimos tiempos, luego de que tres veces consecutivas lograra "ganarle la pulseada" a Peñarol, primero contratando a Alejandro Lembo, luego al argentino Pablo Islas (en ocasión que incluyó escenas propias de un buen film de suspenso) y finalmente en el caso de Sebastián Eguren, que terminó acordando su vinculación a los tricolores en la madrugada, cuando en horas nada más se aprestaba a ser nuevo futbolista aurinegro. *
Comentarios (beta!)