JULIO CIFUENTES
Con la victoria conseguida ante Danubio los tricolores lograron quedarse con el segundo puesto en la tabla del Torneo Apertura, aunque más allá de la ubicación en el campeonato lo que más importaba era posicionarse de la mejor manera en la próxima Tabla Anual, que reunirá los puntos de este Apertura con el Clausura 2006. Nacional logró quedar con cuatro puntos de ventaja sobre Danubio, sacándole seis a Peñarol y ocho a Defensor, quedando dos unidades por debajo de Rocha.
Los del Parque Central se lamentaron más que nunca de la sanción impuesta por el Tribunal de Penas por los incidentes del clásico del año pasado, ya que -en el terreno hipotético, por supuesto- en caso de no haber sufrido esa quita de tres puntos hoy estarían celebrando un nuevo título, como se encargó de destacar permanentemente el técnico albo.
El "pico" cumplido en Jardines resultó bastante particular por la forma en la que se jugó, ya que comenzó con los dos minutos que restaban de la primera parte, a los que se sumó uno de descuentos que ya estaba previsto. El entretiempo duró solamente ciento ochenta segundos, utilizados para cambiar de arcos y una breve charla técnica (ya había empatado Danubio), y luego se cumplió la segunda parte en forma "normal".
Nacional se presentó a jugar el complemento con cuatro cambios respecto al equipo que comenzó el juego, amparado por las normas reglamentarias: Pallas entró por Jaume, Vásquez y Vanzini en lugar de Machado y Coelho, y Márquez sustituyó a Suárez. A su vez, los tricolores presentaron caras nuevas en el banco de suplentes, ya que los jugadores que faltaron al entrenamiento del jueves ni siquiera estuvieron en el banco.
Ello permitió que debutara en el primer equipo Juan Ramón Curbelo, mientras que estuvieron a la orden del entrenador Víctor Del Duca, Enrique Colzada, Bruno Fornaroli y Federico Velásquez.
En otros aspectos, también fue un partido con características peculiares, con claros síntomas de estar llegando a fin de año: en Nacional no quedaban camisetas rojas con los números 6 ni 24 (los que habitualmente utilizan Vásquez y Caballero, por lo que el volante tuvo que jugar con el 8 y el minuano con el 7); por el lado de Danubio, vale mencionar que estuvo a punto de jugar con casaca negra, porque faltaban números para completar un juego de las tradicionales blancas con la franja negra.
Poco público llegó al escenario danubiano pero igual se hizo sentir, ubicándose en las tribunas laterales, ya que no fueron habilitadas las cabeceras.
En un partido que tuvo siete goles, más de la mitad resultaron extraños, ya que uno se convirtió con el médico de uno de los equipos dentro del campo, otro por un penal que no fue, el primero de ayer porque el arquero la dejó pasar creyendo que era tiro libre indirecto y el último en clara posición adelantada.
El héroe de la jornada resultó ser el duraznense Andrés Márquez, otro chico formado en las juveniles tricolores, donde llegó desde su ciudad natal luego de jugar en la selección de Durazno y en el Wanderers local. "El Pájaro" llegó a Nacional a través de Daniel Enríquez y el ex dirigente Zeballos. Márquez debutó en el primer equipo el seis de marzo de este año frente a Rampla (Nacional ganó tres a uno con tantos de Medina, Alvez y Liguera). Convirtió algunos tantos en encuentros de preparación durante la pretemporada y uno en el festejo en el Parque Central por la obtención del Uruguayo Especial, el nueve de julio, compartiendo la nómina de anotadores con Medina (hizo dos), Abreu y Suárez. *
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