Una jornada que puede tornarse decisiva para el futuro del fútbol uruguayo puede llegar a ser la presente, en la medida de la resolución que FIFA adopte en su momento respecto a la normativa que se adoptará de aquí en más en materia de la renovación de contratos automática de los futbolistas con sus equipos, un tema que ocupa la atención de los dirigentes de los equipos compatriotas luego del litigio surgido entre Peñarol y el Grupo Casal por la situación de los jugadores Carlos Bueno y Cristian "Cebolla" Rodríguez.
Las autoridades del deporte más popular del planeta recibirán en el el día de hoy a una delegación compatriota que presentará la postura del fútbol sudamericano respecto a que la prórroga automática de contratos es válida, luego de la "brecha" reglamentaria que se abrió en su momento entre el Estatuto del Jugador Uruguayo y las normas del propio Estatuto de FIFA, que han variado sustancialmente en los últimos años en dirección opuesta al mencionado acuerdo entre la Mutual y la Asociación Uruguaya de Fútbol. Para ello aprovecharán que la atención del mundo del fútbol está centrada en Zurich, donde anoche -en una gala realizada en el principal teatro de la ciudad- fue ratificada Brasil como mejor selección del mundo por cuarto año consecutivo, y coronado el norteño Ronaldinho Gaúcho como mejor jugador de la temporada, aventajando a Eto´o y a Lampard.
Como en otros órdenes de la vida, la brecha entre los ricos y los pobres cada vez es más grande en el fútbol mundial, situación que se agravaría sustancialmente si el organismo rector del fútbol decide que el Estatuto del Jugador vigente en nuestro país debe adaptarse al nuevo estatuto de la FIFA, que entró en vigencia el pasado 1º de julio. Si esto sucede, los clubes más poderosos económicamente hablando y los empresarios que se dedican a la venta de jugadores tendrán el campo a su favor para quedarse con los futbolistas de los equipos de menor poderío, prácticamente sin inversión, en un mecanismo que terminaría por aniquilar a estas instituciones, entre las que están las de nuestro país.
Anhelando que FIFA tome por otro camino, ha viajado hacia Zurich una delegación compatriota integrada por el representante legal de Peñarol, doctor Alvaro Galeano, el presidente de Nacional, economista Eduardo Ache, y el integrante del Consejo Ejecutivo de la AUF, doctor Daniel Pastorini, pero que extrañamente no tiene representantes de la Mutual de Futbolistas Profesionales ya que no fueron invitados.
En el cónclave volverá a estar sobre la mesa la situación generada con los futbolistas de Peñarol (Bueno, Rodríguez y Bizera), que actuó en contra de las normas establecidas en el Estatuto del Jugador Uruguayo (actualmente el tema está en el seno del Tribunal Superior del Deporte, TAS), que hizo lugar al recurso de apelación presentado por los carboneros a la resolución de la Cámara de Resoluciones y de Disputas) pues la delegación compatriota buscará la opinión oficial de FIFA respecto a la validez de un estatuto, que es de Orden Público en nuestro país por la Ley de convenios colectivos.
Más allá de términos legales, el concepto que el ambiente del fútbol en general tiene es que una decisión contraria a los intereses de los equipos uruguayos provocaría un verdadero sacudón en las estructuras de nuestro más popular deporte, y hay quienes aventuran la inexorable muerte del fútbol si esto acontece.
La decisión que surja al respecto es sin lugar a dudas el tema que más preocupa a los dirigentes, pues deberían realizar un cambio sustancial en su política de firma de contratos (solamente Liverpool se ha actualizado), comenzando a firmar vinculaciones por lapsos más extensos de tiempo, pero a la vez corriendo el riesgo de perder a los jugadores que actualmente poseen a medida que vayan venciendo los documentos.
Para muchos directivos, entre los cuales se cuentan a los de los dos "grandes"de nuestro país, la decisión de FIFA es absolutamente primordial respecto a aspectos deportivos, pues condicionará la renovación de los contratos que vencen y las incorporaciones que puedan realizar para reforzar sus planteles.
En caso de primar los criterios que FIFA ya adoptó a nivel global, para muchos ya no sería redituable invertir en divisiones juveniles, aun cuando se firmen contratos más largos y comiencen a establecerse en los documentos importantes sumas de dinero por concepto de cláusulas de rescisión.
La embajada uruguaya expondrá sus argumentos buscando que FIFA defina que la prórroga automática de contratos es válida y si puede haber prórroga a favor de una de las partes exclusivamente. Cabe recordar que cada Asociación Nacional posee su legislación particular, que en el caso de la AUF permite la renovación automática de contratos (ajustándolos de acuerdo con el IPC) hasta los 24 años. *
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