Seguramente este clásico entre las tradicionales casacas del fútbol charrúa deberá servir más que nada para sacar conclusiones para ambos entrenadores, que para disfrutar de una victoria clásica.
Sin embargo, es innegable que la miel de un triunfo clásico, seguramente dotará al ganador de cierta tranquilidad para trabajar en los días posteriores, aun sin importar la final a la que habrá clasificado con un triunfo, y seguramente los jugadores entrenarán con una sonrisa a flor de labios.
¿Quién no quiere ganar un partido de esta naturaleza, por más que sea de práctica, de entrada a la temporada o un torneo amistoso por pocos dólares? Un clásico es un clásico, y por más que los técnicos, Garisto y Lasarte, apuesten al bajo perfil y se empeñen en realizar declaraciones señalando que una victoria no es lo primordial, que solo será un partido para arrancar la actividad o que recién se están armando para afrontar la temporada, no pueden soslayar de ninguna manera que es un encuentro que divide al país y pese a la temporada estival, concita la atención de las dos hinchadas mayoritarias, por lo que un triunfo evidentemente ayuda para el futuro.
De todos modos hay que hacer la salvedad que no llegan los dos en las mismas condiciones, ni ambos equipos cuentan en forma igualitaria con el plus de los antecedentes.
En ese sentido el equipo albo afronta este clásico veraniego en lares fernandinos, con una ventaja innegable que le da la estadística reciente, puesto que los tricolores llegan con ocho clásicos sin conocer la derrota, bastante si se tiene en cuenta la paridad de ambos en la historia, por más que en el conteo general de clásicos Peñarol, lleva una ventaja apreciable.
Incluso hasta se puede manejar la estadística veraniega y esteña y en ese caso salvo el último encuentro, en el que Peñarol ni siquiera perdió en la cancha ya que Nacional ganó por penales, generalmente las sonrisas fueron aurinegras
Pero eso al hincha carbonero le molesta no poder ganarle al tradicional rival y ese nerviosismo, se traslada de alguna forma al campo de juego.
Pues habrá que ver entonces cuánto incide dicha estadística, en este plantel nuevo, de muchos juveniles y con un cuerpo técnico flamante.
El nuevo Peñarol de Garisto sale a escena, con poco trabajo pero con mucho "teórico" dictado en Los Aromos, una corriente de optimismo que le ha tratado de transmitir Garisto a sus jugadores.
Hay varios nuevos que deberán adaptarse al esquema que pide el entrenador pero llegan "limpios" y será el primer clásico, ideal para comenzar a revertir una historia pintada en rojo, azul y blanco en los últimos tiempos.
Por el lado de los del bolsillo la necesidad de un triunfo no desespera, hay mucho más experiencia, jugadores más adaptados al trabajo del técnico Martín Lasarte, quien simplemente en esta temporada ha retocado el plantel para continuar en la misma línea de trabajo trazada el año pasado.
Hay ausencias, fundamentalmente en cuanto a experiencia pero que no hace al esquema táctico en general del equipo, porque la gran mayoría de los titulares estarán hoy en la cancha fernandina.
Para este encuentro, se podría decir más allá de que se repita aquello de que clásicos son clásicos que Nacional llega un poco mejor que su rival de todas las horas.
Habrá que ver en definitiva cómo capitaliza el tricolor la falta de trabajo de Peñarol para volcar este clásico por la Copa Ricard a su favor. *
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