MELBOURNE, AUSTRALIA (AFP)
La francesa Amélie Mauresmo ganó ayer su primer título de Gran Slam al imponerse en la final del Abierto de tenis de Australia a la belga Justine Henin-Hardenne, mientras el chipriota Marcos Baghdatis sueña con derrotar a Roger Federer en la dominical masculina.
La francesa, de 26 años, se benefició de la retirada de su rival, en el segundo set, cuando dominaba el marcador por 6-1, 2-0. La belga, que sufría de dolores estomacales, pidió la intervención de un médico al final del último juego y tuvo que renunciar dos puntos más tarde (con 0-30), cuando tenía el saque.
Para Mauresmo ésta era su segunda final de Gran Slam desde que en 1999, con sólo 19 años, perdiera también la de Australia frente a la suiza Martina Hingis.
Se trata de la segunda francesa en obtener este torneo desde que lo hiciera Mary Pierce en 1995, y es el decimoquinto triunfo de un tenista francés en un torneo de Gran Slam, aunque sólo el tercero en 35 años.
La jugadora de Saint Germain-en-Laye (periferia de París), caracterizada por su irregularidad en el circuito WTA, pareció dar un nuevo rumbo a su carrera con su victoria en el Masters en Los Angeles (Estados Unidos), en noviembre pasado.
Henin-Hardenne, de 23 años, que disputaba su sexta final de un Gran Slam, tiene ya en su palmarés dos títulos de Roland Garros, uno del Abierto de Australia y otro del US Open, por lo que sólo le queda pendiente imponerse en el césped de Wimbledon. Ausente durante varios meses el pasado otoño (boreal), la belga retomó la competencia en enero y sólo era la octava cabeza de serie en Melbourne. Mauresmo dio una gran impresión de potencia durante el partido, empujando a la belga muy por detrás de su línea de fondo de cancha con golpes potentes y liftados, impidiéndole tomar la iniciativa y obligándola a cometer numerosos errores no forzados (20 contra 11). Henin-Hardenne, por su parte, pareció incómoda en la cancha desde el comienzo de la final.
"He tenido mucho tiempo para pensarlo y sin embargo no sé qué decir", bromeó Mauresmo, que esperaba este título desde el comienzo de su carrera, hace 10 años, después de recibir el ansiado trofeo.
"Es decepcionante para todo el mundo que el torneo termine así. Espero que Justine se recupere rápidamente", agregó.
Henin-Hardenne explicó por su parte que se sentía "demasiado enferma" para continuar. "Estoy muy decepcionada. Me sentía tan mal que no podía permanecer más tiempo en la cancha", dijo antes de felicitar a su rival. Además, en esta jornada, los mellizos estadounidenses Bob y Mike Bryan ganaron la final de dobles masculina ante la pareja formada por el indio Leander Paes y el checo Martin Damm. Los Bryan, que perdieron las finales australianas en los últimos dos años, se impusieron por 4-6, 6-3, 6-4 en una hora y 59 minutos de juego. *
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