MARCELO OLIVA
Biguá avanzó a las finales de la Liga Uruguaya por primera vez al mando de Alvaro Tito, en una temporada en que retornó al club. A principio de temporada, en Villa Biarritz armaron un equipo con chapa de candidato que en algunos pasajes se mostró con problemas, como todos, pero que por esa marca de favorito sobresalían un poco más. Biguá eliminó a Olimpia en una serie larga, en la que se debió jugar los cinco partidos para definir el rival de Malvín. Tito dijo que lo realizado hasta el momento no basta.
El objetivo de llegar a la final está cumplido, ahora hay que dar un paso más al título.
Sí, todavía no alcanza. Queremos ser campeones pero hay otro que también quiere serlo. Esto cuesta mucho, la Liga fue muy pareja: la prueba está en que hasta la última fecha del Clausura había lugares por definirse a play off. Estaba claro que nada iba a ser fácil y eso quedó demostrado en nuestra llave.
Biguá era el favorito de todos a ganar el campeonato antes de comenzar; por sus contrataciones debía llegar sin problemas, teniendo en cuenta lo que gastaron los dirigentes para conformar el equipo.
No creo que el tema pase por lo que se invierte en dinero, no me parece un argumento inteligente decir que un equipo tiene que ganar por lo que se invirtió. Depende de lo que pueda dar el equipo, y otras cosas que pasan.
¿Se puede ganar solamente con los títulos que puede acumular cada jugador a lo largo de su carrera y que juntos forman parte de un plantel?
No sé si pesan por los pergaminos; haber jugado instancias definitorias ayuda mucho. Las experiencias no se compran en ningún lado, y Biguá ha demostrado que tiene jugadores que están bien y muy vigentes.
¿Pensaste que jugabas las semifinales ante Olimpia o contra el técnico Miguel Volcan?
Con Olimpia, nunca pensé de otra manera; Volcan es un entrenador reconocido que nos podía plantear cosas diferentes. Por eso digo que para mí esta serie fue también de mucho aprendizaje.
¿Por qué ese festejo eufórico al clasificar la semifinal, parándote en un banco y levantando las manos? ¿Estaba dedicado a alguien en especial?
Nada especial, lo que pasa es que me quedan cosas como jugador. Si hubiera algo contra alguien no te lo diría.
Cuando se llega a una instancia final, seguramente, hechos sucedidos a lo largo de la temporada, discusiones o diferencias con alguien quedan de lado. ¿Lo entiendes así?
Este es otro plantel con un claro potencial; esto fue muy difícil y todos queremos ganar y lograr el objetivo. Esto puede provocar roces, como sucede en cualquier ámbito cuando se busca un objetivo. Por eso en la charla antes del partido, dejamos atrás miradas que en otro momento del campeonato podían decir mucho y salimos a conseguir lo que nos habíamos propuesto. *
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