Ayer comenzó a disputarse el Rally de Acrópolis, con sede en Grecia, una de las competencias más duras, temidas y exigentes de todo el calendario del Campeonato Mundial.
Su recorrido total es de 1.572,33 kilómetros, con 334,44 kilómetros de pruebas especiales.
Con la disputa de esta competencia se cierra la primera mitad de la temporada, marcando de esa manera el comienzo del receso para la actividad del certamen.
La carrera griega es una de las más temidas y respetadas por los participantes (que en esta edición son más de setenta) debido a las muy difíciles condiciones en las que se compite: un calor muchas veces abrasador, que hace mella en la resistencia física de los pilotos como así también de los autos, con toda lógica.
Y por otra parte las condiciones de los caminos por los que transita la carrera: muchas piedras, pozos y zanjas, pero además mucho polvo en suspensión, lo que dificulta el accionar de los participantes, pero además es una verdadera prueba de fuego para la resistencia de los autos.
La suspensión y los neumáticos son dos de los elementos que soportan las mayores exigencias y que, muchas veces provocan retrasos y abandonos.
Tras ganar en el reciente Rally de Cerdeña (y favorecido por el abandono de Sébastien Loeb en dicha carrera) Marcus Grönholm (Ford Focus) llega a Grecia como líder del campeonato mundial de pilotos con 55 puntos.
El actual tri campeón mundial Sébastien Loeb (Citroën C4) ahora pasó a la posición de escolta con 48 unidades. El tercer lugar es para Mikko Hirvonen (Focus) con 44 puntos, seguido por Daniel Sordo (Citroën C4) con 28 y Henning y Petter Solberg con 20 puntos cada uno.
En el mundial de equipos, Ford lidera con 99 puntos. Citroën está segundo con 78.
Stobart Ford es tercero con 37, seguido por Subaru con 34 y Kronos Citroën con 25.
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