BAGDAD (AFP)
La selección de fútbol de Irak llegó ayer a Bagdad, donde celebrará con los suyos su histórica victoria en la Copa de Asia de Naciones, aunque siete de sus jugadores prefirieron no regresar a la capital del país asolado por la violencia. Procedentes de Ammán, a bordo de un avión fletado especialmente por el gobierno iraquí, según declaró a la agencia AFP el vicepresidente de la Federación Iraquí de Fútbol, Najeh Hamud, los jugadores fueron recibidos en el aeropuerto por algunos hinchas, que los pasearon en hombros a modo de homenaje. Para evitar posibles ataques como los del 25 de julio, cuando el pase a la final fue recibido con la explosión de dos coches-bomba que dejaron 51 muertos en Bagdad, se estableció un perímetro de máxima seguridad y se impidió incluso que los periodistas se acercaran a los jugadores. Siete jugadores de la selección nacional, entre los que figuran Nachat Akram, Hawar Mullá Mohammed y el capitán Yunes Mahmud, no viajaron el viernes a Bagdad, oficialmente porque tenían contratos deportivos y publicitarios que firmar. *
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