Al otro lado de la Platea América, Fénix vivía mesuradamente la alegría del empate, porque en algunos primaba el descontento por sentir que el árbitro incidió en el resultado. Recostado contra el lambriz del recinto previo al vestuario, Maxi Pérez reconocía con hablar pausado y cierta incomodidad ante tantos micrófonos "una gran alegría porque la mayoría somos muchachos formados en la cantera del club yo empecé en Juventud, pero vine en 2004 y ese mismo año subí a Primera; el año pasado también intentábamos jugar así, pero de repente las canchas no ayudaban y los defensas no te dejaban jugar tanto en Segunda División, por lo que todo se hace mucho más difícil".
El veloz y habilidoso punta reconoció con tono afectuoso sobre su realidad que buena parte del mérito la lleva su técnico: "Con Repetto venimos desde juveniles y él me da toda su confianza para que yo juegue tranquilo. Hoy por suerte se me dio esa jugada en la que la pude adelantar de cabeza y después definir cuando salió el arquero", finalizó explicando con simpleza. *
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