Marcus Grönholm se quedó con la victoria absoluta en el Rally de Nueva Zelanda, en forma dramática, pudiendo recién en la última prueba especial dar cuenta de Sébastien Loeb.
Así expresado puede sonar lógico y hasta intrascendente, porque lógicamente que el triunfo se logra recién en el último tramo de carrera, pero lo que pasó en Nueva Zelanda es algo que prácticamente no tiene parangón en el historial del Campeonato Mundial de Rally, porque después de tres días de carrera y tras haber recorrido más de mil doscientos cincuenta kilómetros, la diferencia entre el ganador y su escolta fue de apenas 3/10.
Sí, estimado lector, leyó bien, tan sólo tres décimas de segundo separaron al triunfador Marcus Grönholm (Ford Focus) de su escolta Sébastien Loeb (Citroën C4) en el rally neozelandés.
La lucha fue fantástica e impresionante a lo largo de toda la competencia.
Fue un rally en el cual tras la disputa de la primera etapa se veía que nuevamente la lucha por la victoria iba a estar centrada entre Grönholm y Loeb.
El finlandés culminaba esa jornada inaugural como líder con trece segundos de ventaja sobre el francés. En el tercer lugar se ubicaba Mikko Hirvonen con el segundo Focus oficial a casi cincuenta segundos de su compañero de equipo.
La cuarta posición era para Chris Atkinson (Subaru Impreza), seguido por Jari-Mati Latvala (Focus) y por Dani Sordo (Citroën C4).
Gröngolm ganaba dos pruebas especiales en este primer día de carrera. Loeb también se adjudicaba dos y en la restante prueba especial era el australiano Atkinson el que lograba el mejor tiempo.
La etapa del sábado tenía seis pruebas especiales, siendo la más extensa de todo el rally.
Grónholm trataba de mantener el liderazgo, pero Loeb presionaba cada vez más.
La lucha se tornaba dramática y al final del día Grönholm perdía la primera posición, la cual pasaba a manos de Loeb, quien obtenía el mejor tiempo en cuatro de las pruebas especiales del día, mientras que las dos restantes las ganaba Grönholm.
El ritmo de carrera de estos dos fantásticos pilotos los alejaba rápidamente de sus rivales y todo hacía prever que serían los candidatos a la victoria.
Loeb finalizaba el día con una ventaja de un segundo y siete décimas sobre Grönholm.
Con esto quedaba todo dicho.
La última etapa iba a tener un desarrollo inolvidable.
Mikko Hirvonen se mantenía en el tercer lugar, pero ya estaba ubicado a más de un minuto de los punteros.
Latvala crecía en la clasificación y se ubicaba en el cuarto lugar, postergando a Atkinson a la quinta posición, mientras que Sordo seguía en el sexto lugar pero a casi tres minutos del líder.
El domingo se disputaron siete pruebas especiales, con un recorrido de poco más de noventa y cinco kilómetros.
Lógicamente que para Loeb y Grönholm no había tiempo ni espacio para especular en absoluto.
Los tramos de carrera se iban desarrollando con variantes en el liderazgo.
En la primera prueba especial de la etapa Grönholm recuperaba la primera posición, desalojando a Loeb.
Pero luego era Loeb el que se tomaba la revancha, sacando a Grönholm del primer lugar y tratando de afianzarse como líder.
Pero el finlandés no se daba por vencido y el francés no tenía respiro en ningún momento.
En la penúltima prueba especial, Grönholm superaba a Loeb y se volvía a apoderar del primer lugar, con tan sólo siete décimas de ventaja.
Así llegaban estos dos fantásticos pilotos a la última prueba especial de la carrera, la súper especial de Mystery Creek, de apenas 3.140 metros de extensión.
A menudo, la disputa del último tramo de velocidad de un rally mundial es un super prime, al cual generalmente los competidores llegan con las posiciones prácticamente definidas y entonces el desarrollo de esa prueba especial es tan sólo un show para el público.
Pero en esta ocasión el público iba a tener un gran show porque los dos candidatos se tenían que jugar por entero, dada la exigua diferencia y lo vital de las posiciones en juego para la clasificación del campeonato mundial.
Y finalmente Loeb era el que se quedaba con el mejor tiempo del tramo.
Pero al francés no le alcanzaba la diferencia obtenida, porque solamente pudo recortar cuatro de las siete décimas que le llevaba Grönholm de ventaja.
Y así, en forma agónica, el finlandés obtuvo su quinto triunfo en el Rally de Nueva Zelanda y el trigésimo de su exitosa trayectoria mundial.
Su tiempo total de carrera fue de 3 horas, 52 minutos, 53 segundos, 9/10. Un triunfo que, además, le permite sacarle dos puntos más de ventaja a Loeb en esa tan particular y cerrada lucha que ambos mantienen por la corona mundial.
Sébastien Loeb cumplió una descollante labor, al igual que Grönholm, pero tuvo que conformarse con la segunda posición, como decíamos, a tan sólo tres décimas del vencedor.
El tercer lugar en el podio en esta edición del Rally de Nueva Zelanda fue para el segundo Focus oficial, conducido por Mikko Hirvonen. *
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