En el vestuario carbonero reinó un clima sepulcral tras una nueva derrota clásica, partido en el cual se encontraba en ventaja y con un hombre de más.
La mayoría de los jugadores se retiraron del Centenario sin prestar declaraciones y con las cabezas gachas. Gustavo Matosas fue el último en dejar la zona de camarines, como sucede habitualmente.
El entrenador carbonero quedó en la mira y tiene un pie fuera de la institución, ya que la situación comenzó a tornarse insostenible. Los hinchas cada vez hacen sentir más su disconformidad con el entrenador, a lo cual tras el pasado clásico correspondiente a la Copa Ricard se sumó la molestia dirigencial.
Luego del primer clásico, en el cual adoptó la polémica decisión de poner suplentes, el DT se ganó varios enemigos dentro del Consejo Directivo (quienes además de la decisión cuestionan el esquema táctico que utiliza el entrenador).
Respecto a este último punto, no son pocos los que consideran que el equipo está desbalanceado y que faltan jugadores en la mitad de la cancha.
Teniendo en cuenta la situación crítica que atraviesa el equipo y los insultos de la hinchada para Matosas, en las próximas horas no se descartan novedades respecto a la continuidad del DT.
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