Cuarto día de reclusión para los jugadores que fueron procesados con prisión tras los incidentes del clásico del domingo, que pasó sin mayores alternativas y con la calma que ya da una situación que a esta altura parece inamovible.
Quizás dentro de lo más trascendente y que adquiere el carácter de novedad, es que hoy los jugadores pasaron por el "peluquero". Algunos optaron por raparse, tal el caso del Caballo Enrique de Los Santos, lo que le valió las posteriores "cargadas" de sus compañeros, no sólo por usarlo "adecuadamente" al lugar donde se encuentra actualmente sino porque algunos compañeros sospechan que debió rapárselo por "obligación" debido a "elementos extraños en su cabeza".
De todos modos, las chanzas y las cargadas fueron dichas y recibidas en tono cordial, lo que demuestra que lo que pasó en la cancha ya es parte del olvido y todos ahora miran hacia el futuro.
Por su parte, el tricolor Marco Vanzini y el golero Federico Elduayen, un poco más "coquetos" que sus compañeros, recurrieron a un coiffeur que está recluido. El resto optó por un corte normal, habida cuenta que generalmente lo usan bastante corto.
En otro orden de cosas y en cuanto a los entrenamientos, finalmente no se dio el anunciado movimiento fuera de Cárcel Central como se había anticipado ayer por parte de las dos instituciones, quienes llegaron a hacer las gestiones correspondientes. Enterado el magistrado, desechó tal posibilidad porque para conseguir una salida transitoria deben pasar más de 90 días de reclusión, situación que es común para cualquier recluso.
Por ende, salir a entrenar significaba violar lo establecido.
Por lo tanto, desechada completamente tal posibilidad, ahora los jugadores utilizan o bien las escaleras --siempre y cuando no se altere la normalidad del establecimiento-- y los aparatos y espacios que puedan tener en el piso donde están.
Vale decir que se ha desechado el patio debido a que es un espacio común, utilizado por el resto de la población carcelaria y para no entorpecer ni tener ningún motivo de inconveniente con nadie, se decidió no utilizarlo.Se dijo que el técnico Julio Ribas había dado instrucciones vía celular a sus colaboradores durante el partido que protagonizó Peñarol ante River Plate, pero lo cierto es que la última llamada que puede hacerse desde Cárcel Central es sobre las 19 horas. Después nada de llamadas.
Lo que sí es cierto es que antes de esa hora hubo varias comunicaciones para ir ajustando detalles del equipo que finalmente goleó a los darseneros. En ese sentido, ayer, durante la visita del plantel aurinegro a sus compañeros, se aprovechó para ordenar el plantel que afrontará el partido ante los tricoplayeros por la última fecha.
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