El próximo 26 de octubre se cumplirán veinte años de la última consagración de los tricolores en el máximo certamen de clubes del continente, lo que parece ser demasiado tiempo para uno de los "grandes" de América, aunque suene totalmente lógico para la realidad de nuestro fútbol.
Pensar en el título suena a quimera, pero -al menos- los tricolores tienen como objetivo mejorar sus últimos antecedentes y poder colocarse entre los mejores equipos, algo que estuvieron a punto de alcanzar no sólo en Libertadores, sino en Copas Sudamericanas, pero finalmente se les escapó de entre las manos.
Para cumplir con su meta, los tricolores deberán comenzar su camino esta tarde en Cusco, donde el Cienciano local lo espera confiado de sus fuerzas teniendo como aliada a la altura de la ciudad andina; para ello, el entrenador albo, Gerardo Pelusso, deberá sacar partida de todo el conocimiento que posee del fútbol peruano debido a su reciente pasaje por Alianza Lima, a la vez que sus futbolistas necesitarán ratificar los rendimientos que acaban de mostrar en los torneos de verano. Precisamente, las dos victorias clásicas son el mayor respaldo para las ambiciones de Nacional, basadas en un eficaz rendimiento colectivo que también muestra individuales salientes, como las de Martín Ligüera, Alexis Viera, Oscar Morales o Bruno Fornaroli, aunque este último sea justamente la mayor preocupación del técnico.
El delantero salteño presentó algunos problemas estomacales antes de su partida rumbo a Santiago de Chile, por lo que en la capital trasandina debió permanecer junto al gerente deportivo, Daniel Enríquez, mientras sus compañeros seguían viaje rumbo a Lima. El cuerpo técnico y los médicos esperaban anoche los resultados de algunos estudios que se le practicaron en Santiago para determinar si "El Tuna" integraría el grupo que viajaba esta mañana a Cusco o permanecía en la capital peruana esperando al resto del grupo con vistas al choque del próximo martes.
Con la salvedad de la situación de Fornaroli, Pelusso tenía el equipo confirmado desde hace ya varias horas, con la presencia de tres hombres en el fondo (serán cinco varias veces a la hora de defender cuando se recuesten los carrileros), aunque el floridense parece no encontrar la tranquilidad total en ningún momento. Primero fue el sacudón inicial por la partida del "Pato" Sosa, luego los rumores de partida del "Chengue", Ligüera, Viera y Cardaccio, las lesiones al mismo tiempo de Victorino y Barone y ahora esta situación del salteño, por lo que Pelusso estudiaba anoche en el Hotel Ramada limeño quién sería el sustituto del delantero en caso de que éste no pueda jugar, siendo el nombre del santafesino Juan Pablo Pereyra el que aparece como primera opción.
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