Ricardo Gabito Acevedo - gabitoaceved@gmail.com
Según denunció el consejero quien pidió que quedara constancia en actas de su denuncia-, cuando ingresó al camarín como lo hace siempre previo a los partidos desde hace más de 20 años, Gustavo Matosas, sin mediar ninguna palabra, lo expulsó del recinto luego de proferirle una serie de insultos, agravios e injurias que, de confirmarse, ameritan que la directiva cese en forma automática al entrenador.
"Vos andate de aquí. No tenés nada que hacer. Sos un traidor, un alcahuete de los Damiani, un chupa pene ( utilizó otro término), un serrucho. No te quiero ver más dentro del vestuario; traidor", le disparó Matosas a uno de los pocos dirigentes que siempre ha estado en las buenas y en las malas, junto a los futbolistas y entrenadores de Peñarol. Impactado por la reacción del técnico, Víctor Cabrera se limitó reclamarle respeto, calma y cordura: "vos estás loco Gustavo. Tranquilizate, te enloqueciste. Yo no te he hecho nada y no te permito que me insultes" . Tanto los futbolistas como los integrantes de la sanidad que estaban en el vestuario fueron testigos pacientes del incidente donde quedó en evidencia la gran presión sicológica que está acumulando el joven entrenador que no cuenta con el respaldo del Coordinador Institucional y sabe que tiene las horas contadas en Peñarol.
El enojo de Gustavo Matosas con Víctor Cabrera se arrastra desde el día que Juan Pedro Damiani le comunicó al entrenador que estaba desvinculado en la dirección técnica de Peñarol, luego de la derrota contra la selección de Hong Kong.
Al término del partido, el Coordinador Institucional tomó la drástica decisión de echar al técnico porque entendió que no estaba a la altura de las circunstancias y exigencias que tiene Peñarol en este momento histórico que vive el club.
Esta información fue brindada la semana pasada en exclusividad por LA REPUBLICA y no fue desmentida por ninguno de los protagonistas.
Cuando Juan Pedro Damiani tomó la decisión de echar al DT, fue apoyado ipso facto por Víctor Cabrera y el doctor Giménez Barbot, que integraban la delegación oficial.
El único dirigente que apoyó la permanencia de Matosas fue Fernando Errico, quien viajó a Hong Kong luego de gestiones personales que hizo ante el Coordinador Institucional, obteniendo que sus gastos fueran a cargo de la institución.
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