El recibimiento fue espectacular para ambos equipos en el momento de salir al campo: la Tribuna Amsterdam se vistió de amarillo y negro por completo, ya que a los miles de camisetas y cientos de banderas se sumó una cantidad de globos con esos colores. En la otra cabecera, la Tribuna Colombes quedó pintada de rojo, blanco y azul, ya que primero varias banderas verticales que la recorrieron de arriba a abajo y luego tres columnas de humo tiñeron ese sector.
Tras esa explosión inicial y el comienzo del partido, a los pocos minutos pudieron divisarse en ambos sectores enseñas de los equipos rivales a modo de "trofeos de guerra". Hay que recordar que desde hace un tiempo está expresamente prohibido bajo las nuevas normas de seguridad la exhibición de divisas de otros equipos por parte de una hinchada, por lo que ambas tribunas violaron la reglamentación establecida. Incluso se pudo divisar una bandera tricolor en la tribuna carbonera.
Entre las banderas provocativas se encontraron algunas referidas a la eliminación tricolor de la Copa Libertadores. Entre las leyendas alusivas se percibieron algunas como "Hijos de San Pablo" o "El tema no es jugarla". También se pudo observar una bandera en la Tribuna Amsterdam que rezaba: "+clásicos+uruguayos+libertadores+gente".
Antes de comenzar el partido los jugadores carboneros vivieron un momento difícil ya que hinchas tricolores apedrearon el ómnibus carbonero. Por suerte el hecho no tuvo consecuencias físicas para los futbolistas.
Por si esto fuese poco, los hinchas albos pintaron y empapelaron el Palacio "Contador Gastón Güelfi". En el mismo se pudo observar escrito "La banda del Parque".
La Policía dispuso un importante operativo de seguridad no sólo dentro del Centenario sino también en las inmediaciones del mismo, el cual incluyó un importante vallado. Por suerte sólo se produjeron inconvenientes menores y no hubo que lamentar problemas de gravedad.
Gonzalo Salgueiro expresó el pasado jueves a LA REPUBLICA en Los Aromos que prefería atajar el primer tiempo con la hinchada carbonera a sus espaldas, a diferencia de lo que es habitualmente preferencia de los arqueros. Ayer el golero mirasol debió atajar en la primera mitad con la parcialidad tricolor atrás.
Mientras el encuentro comenzó con ese duelo por parte de los parciales, dentro del campo los futbolistas intercambiaron saludos, en gesto digno de destacar. Carlos Bueno cruzó abrazos con Mauricio Victorino y el cordobés Nicolás Bertolo, Fabián Estoyanoff lo hizo con Martín Ligüera (jugaron juntos en Fénix bajo la dirección de Juan Ramón Carrasco) y Antonio Pacheco saludó a Richard Morales, quien también se dirigió hasta donde estaba Omar Pérez. "El Loco" también abrazó al volante ofensivo albo, y Gerardo Alcoba fue hasta el banco tricolor, donde estaba Sergio Blanco.
El Estadio Centenario lució repleto con una concurrencia cercana a las 55 mil personas; los únicos huecos existentes se divisaron en la Tribuna Olímpica contra la Colombes y en el tramo alto de la América contra la misma cabecera. Ese fue el único sector en el que no se vendieron todas las entradas, quedando medio millar en las boleterías aproximadamente.
El ingenio de los parciales carboneros quedó de manifiesto una vez más en la víspera, cuando en la Amsterdam apareció una enorme gallina de hule con los colores de Nacional. La gigantesca imagen tenía además un escudo que imitaba el de la camiseta de Nacional, pero en vez de la inscripción original tenía grabada la palabra "hijos".
Mathías Cardaccio no vio el primer gol de su equipo. Cuando estaba promediando el primer tiempo se sumergió en el túnel para ir a buscar al vestuario dos pantalones largos, uno para él y otro para uno de sus compañeros. Cuando regresó al banco de suplentes Fornaroli ya había anotado, sus compañeros bromearon pidiendo que se fuera de nuevo, seguramente pensando en otra conquista.
Al final la primera parte se cerró con cinco goles convertidos en esos cuarenta y cinco minutos, promediando un grito cada nueve minutos, algo que hace mucho tiempo no se veía en choques clásicos.
Durante el entretiempo, en la zona del Palco Oficial, se suscitaron algunos incidentes entre un hincha que pasó buen tiempo de la primera parte discutiendo e insultando a Bertolo, con algunos familiares del cordobés que estaban cerca -la madre y la hermana llegaron a verlo-. El delegado albo Alejandro Balbi fue quien intervino para aplacar los ánimos y separó a los protagonistas de la reyerta.
Al final del partido, otro altercado existió entre "El Hueso" Romero y algún parcial que se acercó a insultarlo.
Cuando estaban nueve contra once Carlos Bueno se paró en la mitad de la cancha cerca de la línea más cercana a la Tribuna Olímpica y comenzó a hacer algunas "pisaditas", por lo que Richard Morales y Mathías Cardaccio fueron a increparle por la jugada, actitud que recriminó el arbitró Jorge Larrionda expulsando al "Bocha".
Ya con el partido cuatro a dos el técnico tricolor Gerardo Pelusso mandó llamar a Diego Vera para ingresar al campo, pero cuando estaba prácticamente pronto para entrar fue expulsado Adrián Romero, por lo que el floridense paró el cambio. "El Viruta" -visiblemente molesto por la situación- devolvió el carné al asistente del cuerpo técnico Mauricio Larriera y volvió al grupo de suplentes. Para colmo, casi enseguida Mario Saralegui llamó a José Franco para ingresar al campo, lo que llevó a que el técnico de Nacional convocara a Pablo Melo para ingresar por Martín Ligüera.
El próximo partido de los tricolores -fijado hasta el momento para el domingo a las 15:30- será ante Progreso, en un compromiso donde los tricolores tendrán la ausencia obligada de medio equipo prácticamente. Por las expulsiones sufridas en la víspera no podrán actuar frente a los del Pantanoso Adrián Romero, Mathías Cardaccio (fue la segunda en el torneo) y Bruno Fornaroli, mientras que llegaron a la quinta tarjeta amarilla y por ende también estarán suspendidos Diego Arismendi y Richard Morales. "El Hueso" también había llegado al quinto cartón amarillo.
En la víspera cayó el invicto de Mauricio Victorino en materia de clásicos, que reunía dieciocho cotejos ante el rival de todas las horas entre cotejos de divisiones juveniles y en Primera División. El futbolista más experiente y con mejor saldo en clásicos es Antonio Pacheco, que ahora suma 39 partidos, de los que ganó 22, empató 8 y perdió 9; lleva 5 goles convertidos.
El Día de la Madre se vivió en el Centenario. Antes, durante y después del partido se pudo observar gran cantidad de madres que se hicieron presentes en el Centenario para pasar el momento con sus hijos. Varios jugadores incluso aprovecharon a los medios para enviar saludos públicamente a sus madres.
Cuando ya hacía un buen rato había terminado el encuentro, en la Tribuna Colombes se divisaba fuego en varios sectores; decenas de focos dominaban la escenografía de la tribuna tricolor, mientras una escena diametralmente opuesta se apreciaba en la Amsterdam, donde casi nadie se había movido y permanecía saltando y cantando.
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