Los Céspedes volvió a recibir al plantel tricolor en la mañana de ayer, para comenzar una de las peores semanas de los últimos tiempos, que empieza con los ecos del clásico y la eliminación de la Copa Libertadores todavía retumbando en los rincones.
Sabiendo que las chances de ganar el Torneo Clausura son mínimas, el plantel albo comenzó a preparar ayer el cotejo del próximo fin de semana frente a Progreso, en el que irá por tres puntos que le permitan ilusionarse con una caída de los líderes del domingo, aunque nadie sea demasiado optimista al respecto.
El regreso a los entrenamientos contó en la víspera con un elemento distinto a lo habitual, ya que por lo menos tres dirigentes se acercaron al complejo de Camino Berges para manifestar su apoyo a los futbolistas, el integrante de la oncena titular Juan Ache y los componentes de la Comisión de Contrataciones Alex Saúl y Luis Bruno.
La mañana comenzó con una charla de Gerardo Pelusso al plantel, que luego se dividió en tres grupos: los arqueros marcharon a trabajar con su entrenador Darwin Dalmás y los que jugaron el clásico realizaron ejercicios regenerativos, mientras el resto del grupo trabajó en velocidad a las órdenes de los preparadores físicos.
Tal como se anunció en la víspera, el técnico de Nacional deberá cambiar medio equipo titular para el choque ante los aurirrojos, en función de las suspensiones que pesan sobre Romero, Cardaccio, Fornaroli, Arismendi y "El Chengue" Morales. Debido a las ausencias de estos futbolistas Pelusso deberá rearmar la oncena con varios hombres que habitualmente no juegan, entre quienes aparecerían quizá Gastón Filgueiras, Roberto Brum y Sergio Blanco, mientras no puede descartarse a Gerardo Acosta. Pero yendo más allá del encuentro del próximo fin de semana (ira el sábado a las tres y media de la tarde en el Parque Central), es oportuno considerar que Nacional tampoco podrá contar en el siguiente encuentro con dos de los futbolistas expulsados ante Peñarol, lo que equivale a señalar que ninguno de los dos volverá a jugar en el marco del Torneo Clausura.
El salteño Bruno Fornaroli fue el más perjudicado por los fallos decretados por el Tribunal de Penas, ya que su reacción ante Bueno determinó que se lo sancionare con tres partidos; en virtud de que "El Tuna" no tiene antecedentes, podría beneficiarse con la amnistía tras cumplir la mitad de la sanción, es decir, luego del segundo partido.
Mathías Cardaccio -que ya había sido expulsado- recibió dos fechas de suspensión, mientras que Adrián Romero (que tenía su ficha limpia ya que su expulsión fue ante Cienciano por Libertadores) fue penado con un encuentro y podrá actuar ante Cerro.
El Club Nacional de Football celebra en la presente jornada sus primeros 109 años de vida. Oficialmente no habrá grandes festejos, solamente una ceremonia íntima en la que -en horas del mediodía- su Comisión Directiva mantendrá una sesión extraordinaria recibiendo a los integrantes de las diferentes subcomisiones del club. El domingo 25, fecha en la que se prepara una gran reunión en el Parque Central, serviría como escenario complementario de los festejos del aniversario.
En aquellos últimos tiempos del siglo XIX, la idea de crear una institución futbolística genuinamente criolla se palpaba en el aire en nuestra capital, como respuesta a la hegemonía que hasta ese momento ostentaban los ingleses en el incipiente deporte. En ese marco, los integrantes de dos clubes ya existentes -Montevideo Football Club y Uruguay Athletic Club- tomaron el desafío de fundar un club netamente "oriental", que tomó los colores de la bandera artiguista y terminó afincándose en un reducto histórico para la independencia del país, la "Quinta de la Paraguaya".
Corría 1899 cuando -en la proa de lo que hoy son las calles 18 de Julio, Constituyente y Barrios Amorín- en el Café "Montevideo" se reunían los jóvenes Pedro Manini Ríos, Sebastián Puppo, Melitón Romero, Atilio Narancio, Francisco Serra, Jorge Ballestero, Joaquín Baltar, Juan y Ramón Negro, Tomás Barbato, José Urta y Germán Arímalo, casi todos estudiantes de 5º y 6º de bachillerato, que habían adoptado para su club el nombre del café, Montevideo.
Ernesto Caprario, Carlos Carve Urioste, Domingo Prat, los Cordero y los Daglio, entre otros -estudiantes de 3º y 4º-, se habían escindido de Albion y formaron el Club Uruguay. Ambos clubes se medían asiduamente entre sí en la zona de Punta Carretas, pero en vez de enfrentarlos, esos cotejos fueron acercándolos y promoviendo el espíritu de integración.
Un joven estudiante de medicina, Ernesto Caprario, representante del "Uruguay", concretó la reunión que se realizó el domingo 14 de mayo de 1899 en la casa de la familia Caprario, en lo que hoy es el número 922 de la calle Soriano, donde se produjo el nacimiento del Club Nacional de Football.
La histórica asamblea fue presidida por Pedro Manini Ríos y en esa reunión se eligieron las futuras autoridades de la nueva institución: primero el capitán del Club, el puesto más importante, a tal punto que éste elegía los jugadores, concertaba partidos, designaba cancha y elegía el árbitro: Domingo Prat, capitán de Uruguay Athletic, y Sebastián Puppo, se sortearon el cargo, ganando el primero, por lo que Puppo quedó como primer presidente del club. Puppo propuso para la vestimenta los colores del poncho patrio: camisa roja, con cuello, cartera y bocamanga azules, y a propuesta de Caprario se adoptó la bandera tricolor artiguista como emblema.
El domingo 25 de junio se produjo el primer partido de Nacional ante el segundo equipo del poderoso Uruguay Athletic Club, de Punta Carretas, y fue debut con buen pie, ya que ganó dos a cero con anotaciones de Romero y Vallarino.
Luego vendría lo más conocido: la gesta del 13 de setiembre de 1903, afincamiento en el Parque Central, la consolidación como uno de los "grandes" del fútbol uruguayo y una sucesión de títulos a nivel nacional e internacional (Fuente: "Hacia el campo van los albos", Xosé de Enríquez).
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