Luego del pitazo final de Gustavo Siegler, que marcó el trabajoso triunfo de los papales sobre los tricolores, un grupo de dirigentes y allegados pretendió ingresar a zona de vestuarios para saludar a técnicos y jugadores.
Entre la delegación que descendió a camarines se encontraba el presidente, Rodolfo Echinope. Grande fue la sorpresa cuando mostraron su identificación a los porteros y policías pero no fueron autorizados a ingresar al recinto.
Pese a las explicaciones que intentó brindar Echinope a las autoridades que custodiaban el vestuario local, no accedieron a su pedido, lo que originó una fuerte discusión entre las partes. Luego se cerró el portón que da a la entrada del vestuario sobre la Amsterdam. Ante la insistencia de los hinchas, llegó un contingente de 10 granaderos más y cuatro a caballo, que desalojaron la zona y sacaron a los hinchas hacia la calle. Finalmente el presidente pudo ingresar a los camarínes luego de un buen rato.
Además de los participantes en el juego, había un tercer equipo que tenía interés en el resultado final: Danubio.
En función de que el equipo de la franja no tenía actividad, pero estaban concentrados, algunos de sus futbolistas llegaron hasta el Estadio Centenario para observar el partido. Entre los elementos que divisamos, estaban Marcelo Sosa e Ignacio Risso, quienes se retiraron con la safisfacción de presenciar un partido cuyo resultado los favoreció directamente.
El fútbol muchas veces determina la combinación de sentimientos. Ayer en filas tricolores jugó Alejandro Lembo,, quien hizo toda su carrera deportiva en las inferiores de Bella Vista. El caso inverso es Rodrigo Lemos, quien, desplazado por el entrenador Hugo De Léon, recaló en tiendas papales.
Otro profesional de mucha trayectoria que vivió sentimientos contradictorios fue el preparador físico de Bella Vista, Jorge Paz, hijo del legendario Aníbal Paz, campeón del mundo en 1950. Hoy integra el cuerpo técnico que encabeza Daniel Bañales.
Jorge Paz, además de ser un conocido preparador físico, llegó a integrar el plantel de Nacional, donde incluso jugó un clásico, en el puesto de arquero.
El adelantamiento de una hora en el comienzo del partido, solicitado por Nacional para que Milton Núñez pudiera tomar el vuelo hacia Honduras, motivó que muchos hinchas tricolores pensaran que el inicio estaba marcado para las 16.15 y llegaran tarde al partido.
Cuando estaba por finalizar el primer tiempo, en la tribuna Colombes se podía observar el ingreso de muchos que no pudieron observar el gol de apertura del mencionado hondureño.
La directiva de Bella Vista otra vez hizo valer su condición de local. Fue por ello que ocupó el vestuario de la tribuna Amsterdam y obligó a los parciales tricolores a trasladarse hacia la Colombes. Indudablemente que los papales no son afectos a las cábalas. Hace algunos días ocuparon el vestuario local con Peñarol y fueron derrotados. Ayer fueron al mismo lugar pero el resultado esta vez los favoreció y los tres puntos viajaron hacia la Avenida Agraciada. *
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