El precio del petróleo inició la semana con nuevos récords: a casi 64 dólares el barril en Nueva York y a 62,70 en Londres, alimentados por temores sobre la seguridad en Oriente Medio y los persistentes problemas de refinado en Estados Unidos.
Se trata de un nuevo récord desde el inicio de la cotización de este petróleo en 1983.
El petróleo se ha encarecido un 40% desde hace un año. Pero en relación a la inflación, sigue por debajo del nivel alcanzado después de la revolución iraní, en 1979, cuando un barril costaba 80 dólares de hoy.
"El impulso de hoy se debe a la preocupación sobre la seguridad en Oriente Medio, pero también del mercado de gasolina que empuja al crudo al alza", explica Kevin Norrish, analista del banco Barclays Capital.
"Hay más margen para más compras especulativas de petróleo crudo", agregó.
En Arabia Saudita, las informaciones sobre una "amenaza" contra edificios oficiales estadounidenses llevaron a Washington a cerrar el lunes su embajada en Riad así como los consulados de Yeda (oeste) Dhahran (este).
Por su parte, las autoridades británicas, que se basan en informaciones "creíbles", advirtieron este lunes de que "terroristas están en la fase final de la preparación de ataques" en suelo del reino saudí.
Esta noticia se produce menos de una semana después de la muerte del rey Fahd que también contribuyó a la subida de los precios del crudo por temor a un cambio en la política petrolera en Arabia Saudita.
A nivel local el presidente de Ancap, Daniel Martínez, dijo a radio El Espectador que la empresa uruguaya y Pdvsa se tomarán seis meses para definir qué tipo de negocios desarrollarán y cuál será el marco jurídico que los habilitará.
Si bien la refinación de crudo venezolano aprovechando la capacidad ociosa de la planta de La Teja es la idea básica, hay que definir el negocio en su conjunto y también el marco jurídico para regularlo. El presidente del ente dijo a radio El Espectador que "parte del debate que tendremos que hacer en su momento es sobre si se votó en contra de las asociaciones en general o de algún tipo de asociaciones. Pero nos estamos dando seis meses de plazo para definir todo esto. Esa carta que vamos a firmar no asume otro compromiso que el de trabajar seis meses conjuntamente (...) para ver si el negocio es viable. Y si es viable, por qué vías jurídicas se lo hará. El camino de la asociación es un camino. No tiene por qué ser el único. Hay que ver qué quiere cada una de las partes. Uruguay tiene sus vías democráticas para discutirlo y nos daremos las vías que sean necesarias". Martínez se reunió días atrás con la bancada de legisladores del Encuentro Progresista. *
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