En la pasada jornada Astori ofreció una conferencia de prensa junto al jefe de la misión del FMI, Marco Piñón, en lo que fue la conclusión de una evaluación realizada durante dos semanas por técnicos del organismo internacional sobre la evolución de la economía local.
La misión se retiró con "conclusiones bastante positivas", afirmó Piñón, acotando que la economía se desempeña "según las líneas acordadas".
Tanto Astori como Piñón señalaron que la situación en Brasil, país envuelto en un escándalo de corrupción política, no preocupa, y que por lo tanto descartan una fuga de capitales de la región.
Piñón acotó que en Uruguay "algunos indicadores se comportaron mejor de lo que se esperaba, y las perspectivas son bastante positivas". Para el FMI los ingresos fiscales están por encima de lo previsto, así como el superávit fiscal primario, las reservas, la reducción de la deuda pública en relación al PIB (Producto Bruto Interno). Sobre la inflación, Piñón admitió que la misma estaba "un poco por debajo del rango previsto por el Banco Central". Sobre los grandes números macroeconómicos, el jefe de delegación del FMI indicó que "el crecimiento (del PIB) viene en línea (con el acuerdo Uruguay-FMI) y esperamos que el 6% proyectado se concrete" centrándose la principal preocupación en "sostener el crecimiento económico en los próximos cuatro, cinco o 10 años y mantener la estabilidad macroeconómica como marco para atraer inversionistas que permitan ese crecimiento".
Por su parte el ministro Danilo Astori coincidió con Piñón en que un superávit fiscal primario (resultado del sector público antes del pago de intereses de deuda) de 3,5%, "no asfixia" a la economía sino por el contrario da señales de seriedad que hace que los capitales vengan al país.
El tema del superávit fiscal primario es uno de los más controvertidos ya que se exige un nivel determinado para asegurar de esta manera a los acreedores que se pagarán los intereses de la deuda pública.
Para este año está previsto que ese superávit alcance unos U$S 600 millones. Pero en 2006 el mismo debe subir de manera considerable hasta rozar los U$S 1.000 millones en 2007 ya que el acuerdo con el FMI establece que se el pagará al organismo parte de la deuda que va venciendo. Para conseguir esos capitales se debe recurrir al mercado privado. El tema son las tasas de interés: mientras que con los organismos internacionales no pasan el 2%, con los privados superan el 9%, por lo cual lo que el Estado paga por intereses se incrementará de manera importante.
En este sentido el enviado del FMI señaló que una de las causas de los buenos números fiscales, medidos en dólares, era el descenso de la cotización de esa moneda en el país.
Otro tema durante la conferencia de prensa fue el de la recaudación por parte de la DGI. Según se había señalado, el FMI dijo que la Impositiva debía aumentar su recaudación un 0,4% más este año y medio punto porcentual el año próximo, para de esta manera asegurar ingresos al gobierno que bajaran su déficit. A este respecto, Piñón señaló que "los países son los que fijan sus metas en materia de recaudación.
Este es un asunto del gobierno", aunque acotó que "pueden haber" discusión entre el organismo y el equipo económico sobre cómo fortalecer no sólo al DGI sino también Aduanas. "El FMI plantea las políticas macroeconómicas y es decisión del país cómo manejar sus ingresos y gastos" señaló el enviado.
En torno al Presupuesto, que será enviado en poco días al Parlamento, el jefe de la delegación del FMI señaló que "el Presupuesto está en líneas generales" con el programa económico, pero "se tuvieron discusiones largas" sobre el lineamiento general del proyecto que fija los gastos del Estado para el próximo quinquenio.
Piñón prefirió no pronunciarse sobre aumentos salariales o los Consejos de Salarios ya que, dijo, "es difícil para el FMI dar un consejo" sobre el tema de las reformas laborales.
Por su parte el ministro Astori dijo que el gobierno uruguayo "tiene acordado con el FMI un programa de reformas estructurales que son fundamentales para alcanzar las metas".
Las reformas planteadas para los próximos meses son del sistema financiero, el previsional, el tributario, y la instalación de una oficina para el seguimiento de la deuda pública, "en aras de la consolidación de los objetivos que se persiguen", dijo el ministro.
Las metas proyectadas por Uruguay en su compromiso con el FMI suponen alcanzar un superávit fiscal primario (antes del pago del servicio de la deuda) del 3,5%, con un déficit final de 1,6%, una inflación entre 5% y 7%, y un crecimiento económico del 6%. *
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