Ese volumen de pérdidas para los productores uruguayos que exportan hacia el país vecino se generará como consecuencia de la medida instrumentada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que determina la inconveniencia para los importadores argentinos porque les impide realizar adquisiciones de productos fabricados en nuestro país financiadas a 60, 90, 120 o más días como se acostumbraba a realizar todos los negocios.
Burghi consideró que por razones geográficas Uruguay necesita mantener una relación equilibrada y positiva con sus vecinos, "sobre todo con Argentina, país con el que tenemos una competitividad mínima y además algún otro problema" (aludiendo a los problemas serios que genera la competencia desleal de cuatro provincias argentinas).
Explicó que la restricción "para (el ingreso de) los productos de consumo final" fabricados en el exterior, implementada en Argentina "mediante la emisión de un decreto" por el cual los envíos de mercancías para el consumo "tienen que ser pagos al llegar a frontera", elimina "una ventaja comparativa que podríamos tener nosotros en el sentido de darle crédito a nuestros clientes potenciales en ese mercado".
Según Burghi, "ya no lo vamos a poder hacer: también lo perdimos".
Reiteró que la eventual adopción por las autoridades uruguayas de "medidas espejo" para compensar la acción unilateral de Buenos Aires, "en definitiva, al exportador uruguayo hacia Argentina no lo favorece: ni le quita ni le agrega".
Sin embargo, añadió, "lo que hace la medida espejo, tomada en su debido momento, 24 o 48 horas después que haya firmado (el decreto) Argentina, es dar una señal muy clara, hacia la interna y hacia la externa, de que el gobierno uruguayo cuida y protege a la producción industrial nacional y al trabajo de los uruguayos".
En función de tales valoraciones "creímos en su momento que hubiese sido positiva la señal de que Uruguay cuida las inversiones que los industriales hacen en el país, y que intenta proteger la mano de obra generada en Uruguay".
Burghi ilustró las consecuencias de corto plazo de la decisión argentina con un dato esclarecedor: "A nosotros esto nos afecta en 52 a 53 millones de dólares anuales para todo el sector con relación a Argentina", suma que corresponde al "22%, 23% de las exportaciones de Uruguay" hacia la nación vecina. "Y hablamos de bienes de consumo final, es decir aquéllos que incorporan más cantidad de mano de obra de los uruguayos".
El presidente de la gremial de industriales ve con preocupación "lo desbalanceada que está la situación en este aspecto de la balanza comercial" entre ambos países, "sobre todo en productos con mano de obra local y valor agregado generado aquí". Y en ese sentido aportó un elemento que exhibe con nitidez las asimetrías a contrarrestar. Mientras "para nosotros" la decisión del gobierno argentino supone el nivel de pérdida referido más arriba, "si nosotros pusiéramos una medida espejo para Argentina, le hubiera significado a ellos una pérdida de 150 millones de dólares".
Entonces, más allá que "tomemos o no tal tipo de acciones", esa relación "nos da un número: lo que nosotros le exportamos como producto final a Argentina es lo mismo que importamos como producto final desde Argentina". Burghi no deja de ver que el gobierno de Néstor Kirchner, especialmente a través de su política cambiaria, "ha querido hacer más competitivo al país y está haciendo todos sus esfuerzos por mantener un dólar estable en el entorno de los 3,90 pesos". *
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