La situación polémica con respecto a los bancos públicos tiene en este momento nombre: el Banco Hipotecario.
Si esta institución se rigiera por las leyes aplicadas a los bancos privados, ya debería estar intervenida y sus directores separados del cargo. Fue con estos principios de cuidados de los intereses generales, que en el pasado se intervinieron los bancos Montevideo, Caja Obrera y De Crédito, entre otros.
Y es que los datos del BHU tienen aspectos complejos. Su morosidad trepó a 82,56% en diciembre de 2006, contra un 68% de un año atrás.
Esto significa que 8 de cada 10 personas que obtuvieron un préstamo del banco tienen algún tipo de atraso en el pago de sus cuotas.
Aún así los resultados del banco fueron positivos en 2006, ocasión en que obtuvo una ganancia de U$S 67 millones.
Esto se explica porque existe una mejora de la gestión. El director Walter Morodo explicó que la morosidad registró un aumento porque volvieron a refinanciar deudas muchos clientes que desde hacia más de 30 meses (3 años) no pagaban. Esto habían sido dados de baja del padrón contable. Al volver a ese padrón y por tener convenios, quedan en la categoría de morosos.
El BCU entiende como moroso aquel que tiene tres meses de atraso en los pagos. Morodo dijo que el año pasado las hipotecas morosas habían bajado de manera considerable.
Sobre al posibilidad de que el BCU pueda intervenir bancos estatales o destituir directores en una intervención, sostuvo que a primera vista, habría que modificar la Constitución.
Esta señala que los directores de los entes autónomos (los bancos estatales lo son) deben de ser designados de acuerdo con el Poder Legislativo y sólo pueden ser destituidos por el Poder Ejecutivo.
Lo que el BCU podría hacer es efectuar alguna recomendación o alguna evaluación sobre los directores designados, pero no puede sustituirlos, en el marco legal actual. *
Comentarios (beta!)