Ayer viernes, el precio del dólar volvió a caer a R$ 2.06 aumentando las dificultades en varias cadenas exportadoras y un incremento de la competencia interna de productos importados. Esta situación no está siendo bien asimilada por el gobierno norteño, sometido a presiones políticas fuertes. El presidente Lula utiliza en estos días todas las oportunidades de exposición pública que dispone para expresar su adhesión integra a la política económica y monetaria. Esta última ha vuelto a ser el centro de las críticas de la oposición y lo sectores industriales y agrarios luego que hace unos días el Banco Central decidiera disminuir tan sólo un cuarto de punto su tasa básica, Selic, piso sobre el cual se estructura todo el sistema de precios del dinero en Brasil. A comienzos de semana se supo que un cambio en la matriz de producto que elabora el IBGE, ha permitido corregir el magro crecimiento verificado en 2006, del 2.9% al 3.6%. El gobierno tiene dificultades con sus alianzas políticas y las consultoras paulistas han comenzado a manejar hipótesis de dificultades nuevas para que Brasil afronte en el la nueva administración del presidente Lula reformas estructurales decisivas, como la de las seguridad social y la tributaria, entre otras.
En este cuadro, la atención se concentra sobre un eventual cambio de dirección de la política comercial brasileña, hipótesis que jerarquizó la presencia de la nutrida comitiva del USTR norteamericano que acompaño al presidente Bush en su reciente visita. El próximo 30 del corriente, el presidente Lula se encontrará nuevamente con Bush en Camp David. La presencia del ministro Furlan en el almuerzo de ADM el próximo lunes es aguardada en el Uruguay con algunas interrogantes agregadas a las que en general rodean la presencia de un ministro de industria y desarrollo. *
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