"Se observan señales claras de que algunos indicadores económicos están empezando a deteriorarse, y continúa la impaciencia popular con respecto a los resultados en lo social".
sobre las Américas.
FMI 12/04/2007
En compensación de tanto regocijo por el crecimiento, la estabilidad y la inclusión lograda por las economías latinoamericanas en el pasado reciente conviene iniciar la crónica sobre lo que está sucediendo en la reunión de primavera del Fondo y el Banco Mundial con la advertencia del acápite. La abundante información sobre lo que está sucediendo en Washington amenaza diluir la fuerza de una síntesis que parecería resumir lo principal de unos cuantos informes que hemos ido conociendo los uruguayos en el correr de la última semana. (1)
Todo el análisis de coyuntura y perspectivas de la economía global se centran en las dificultades existentes para visualizar con ciertas seguridades cómo operará el aterrizaje del excepcional nivel de actividad y comercio que caracterizó al mundo en los últimos años y, ahora, de la mano del ajuste norteamericano, se desliza hacia un nuevo escenario, más administrable. Ese tránsito supone riesgos inéditos. Todos los informes tienen un capítulo en el cual el tratamiento del riesgo se explicita con mayor o menor claridad. En el Outlook de la OMC se cuantifica la caída de la dinámica comercial en el diplomático lenguaje de quienes tienen la responsabilidad de hilvanar un acuerdo multilateral de enorme complejidad. De cualquier manera, la mención del riesgo de un fracaso de Doha es nítida, contextualizada a los parámetros de menor actividad en los cuales funcionará la economía global.
El tratamiento del riesgo en el caso de los informes del FMI a nivel global es aún más difícil de interpretar dado que el Fondo no puede menos que celebrar los excepcionales créditos que han logrado sus socios más problemáticos en materia de equilibrios. Esa es su misión institucional y por ese equilibrio responde. El lenguaje del Fondo es cauto y relativamente impreciso dada la historia reciente de sus insuficiencias para prever desenlaces críticos.
Esencialmente es posible encontrar un lugar común aceptado y reiterado desde diversos ángulos en los diferentes informes que se comunican en estos días al mundo. El crecimiento y la estabilidad han dejado atrás un período de crisis reiterado en las postrimerías del siglo XX y principios del actual. Ese mundo nuevo es más amplio y complejo porque su geografía económica está indisolublemente vinculada al desarrollo inédito de fuerzas productivas que horadan las estructuras nacionales y regionales con velocidad e impacto desconocidos. La interconexión global de los fenómenos económicos y la afectación política y social que generan colocan a las organizaciones multilaterales en dilemas nuevos. Uno de los más notorios es la dificultad de imaginar un acuerdo satisfactorio y sustentable en el final de la ronda Doha. El otro ejemplo es el que intenta explicar el Reporte de sustentabilidad financiera global. ¿Cuáles serán los efectos reales de eventuales crisis en sectores específicos del mercado financiero global? Ya Basilea II aparece insuficiente en un mundo que desconoce el alcance de la progresiva multiplicación de los enlaces del financiamiento y sus derivados. La propia política aparece como una variable difícil de afrontar en el análisis multilateral. ¿Doha depende de un eventual acuerdo de los grandes representantes de intereses regionales o, en realidad, depende de un ignoto desenlace de las nuevas relaciones de demócratas y republicanos frente a un país que pierde competitividad global año a año? Estas y otras interrogantes obligan a leer la comunicación de lo que sucede en Washington con enorme cautela. En ese contexto incierto los gobiernos ajustan sus programas y los ciudadanos imaginan como pueden su propia perspectiva.
Separata prefiere no multiplicar los ruidos de informes que se reiteran en su celebración del crecimiento y la estabilidad, ni en la mención de los avances logrados en la región respecto a los equilibrios sociales. Alcanza para ello compartir con el informe para las Américas publicado el viernes por el FMI, que "...Las tasas de desempleo y pobreza siguieron bajando y la desigualdad en la región está disminuyendo por primera vez en varias décadas." El resto de la apreciación del Fondo puede ser consultada en el resumen ejecutivo en español disponible en el sitio de la institución.(2)
Probablemente los lectores compartan esa impresión de emergencia y oportunidad que provoca la lectura de los extensos informes de marras. En particular, hay un lugar diferencial para la perspectiva uruguaya en ese contexto. Esa perspectiva es una de las mejores, independientemente aún de la vulnerabilidad que arrastra un país cuya deuda en relación con el PBI sigue siendo una de las más elevadas del mundo y probablemente la peor de América Latina en relación con las perspectivas de crecimiento. *
(1) Reporte sobre estabilidad y riesgos financieros FMI y BM. Perspectiva global y del comercio. OMC. Informe Anual del FMI y su capítulo respecto a las economías de las Américas. Informe sobre la reunión del 21/03/2007 Reserva Federal EEUU.
(2) http://www.imf.org/external/pubs/ft/reo/2007/whd/eng/wreo0407.htm
(1) Reporte sobre estabilidad y riesgos financieros FMI y BM. Perspectiva global y del comercio. OMC. Informe Anual del FMI y su capítulo respecto a las economías de las Américas. Informe sobre la reunión del 21/03/2007 Reserva Federal EEUU.
(2) http://www.imf.org/external/pubs/ft/reo/2007/whd/eng/wreo0407.htm
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