Entre el jueves y el lunes pasado se publicaron los resultados de las cuentas públicas al cierre del primer trimestre del año y los principales agregados monetarios correspondientes al mes de marzo. La información fiscal y monetaria que se publicó en días tan especiales era esperada con las mismas expectativas con que se aguarda en la tarde de hoy la publicación del dato de inflación correspondiente, en este caso, al mes de abril.
La información sobre las cuentas públicas de marzo no es comparable a la del año pasado a la misma fecha, dado que el gobierno anticipó el pago de salarios y jubilaciones del mes de marzo debido al feriado de turismo que este año cayera en la primera semana de marzo. Aislando tal circunstancia, el resultado final de las cuentas del Estado al término de marzo continúan la tendencia de mejora que manifiestan tales indicadores en el último año. La conducción económica aguarda que al término de mayo, cuando informe el resultado de estas cuentas con el resultado de abril incorporado, se pueda observar la continuidad de la tendencia al equilibrio.
En cambio, la situación sería bastante más complicada en el área monetaria, donde al Banco Central le estaría resultando difícil manejar la política monetaria en línea con el programa anunciado por el Copom al término de marzo pasado. Los indicadores públicamente disponibles no permiten aún saber si la fuerte expansión de los medios de pago registrada en marzo se extendió a abril. Como se recordará, el Comunicado del Comité había indicado que en la perspectiva de un aumento del riesgo inflacionario, comenzaría a aplicar una contracción de los medios de pago compatible con una expansión de los mismos en los próximos doce meses de aproximadamente el 15%. Según los números del Banco Central, en marzo el incremento anual de los medios de pago medidos por la variación del M1 se había disparado a un 24%, lo que revelaba una expansión que habría sido una de las causas principales que disparara la inflación en los últimos meses. Pese a la inexistencia de información actualizada al término de abril, se estima que al regulador le está resultando difícil esterilizar o eliminar los excedentes de pesos que produce el aumento del gasto del Estado.
Ello, conjuntamente con las expectativas optimistas reiteradas en el discurso oficial estaría generando una mayor demanda agregada de pesos, causante a la vez de una demanda de bienes y servicios mayor a los que la economía genera. Cuando el Banco Central intenta contraer más los medios de pago se encuentra con una solicitud de mayores tasas de interés para la colocación de sus Letras y Notas en pesos que, por momentos, el BCU ha decidido no aceptar, declarando desiertas muchas licitaciones de Letras o, simplemente, suspendiéndolas como sucedió la semana anterior.
La decisión del gobierno ha sido, hasta el pasado Consejo de Ministros al menos, gastar e invertir prácticamente todo el ingreso agregado que obtienen los organismos recaudadores de impuestos. Dado que el aumento del producto es mayor al esperado y la recaudación lo registra, aumenta el gasto también más de lo esperado.
Además de la preocupación que genera el "aporte" inflacionario de tal aumento del gasto, en el mercado se comienza a sospechar de la capacidad que tendrá el gobierno de reducir el gasto si cambian las circunstancias de entorno en el mediano plazo. Ello estaría determinando un aumento del riesgo que dificultaría la continuidad del reperfilamiento de la deuda y la disminución del pago de intereses, uno de los factores que se ha sumado últimamente a la explicación de los buenos resultados fiscales. *
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