Al inaugurar el seminario, el ministro Astori colocó los problemas de la opacidad de la actividad económica como un escollo en la generación del clima de confianza necesario para sostener y desarrollar la inversión productiva. A partir de allí, las intervenciones de todos los exponentes describieron las dificultades normativas que existen en el país para impulsar un proceso de información más adecuado y moderno. Sin embargo, tal cual lo señalara en particular el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración, y ex director de TEA-Deloitte, Cr. Walter Rossi, Uruguay no tiene al menos en materia de normas contables dudas respecto a cómo deben conducirse los agentes públicos y privados. "Desde 1991 se sabe en este país dijo Rossi que a falta de normas nacionales, la información económica debe registrarse y auditarse en cumplimento de las normas internacionales en la materia". La precisión de Rossi apuntaba a ubicar en su justo término la complicada y débil institucionalidad regulatoria en el país, como elusión de responsabilidades al respecto.
Uno de los ejes centrales del seminario fue la adecuación de las normas de contabilidad y auditoría a la normativa internacional que aumenta y se transforma en períodos muy breves en la actualidad. En la exposición sobre el punto, uno de los consejeros del IASB, organismo regulador de la normativa internacional de contabilidad, Jan Enstrom, describió la estructura y los procedimientos de una organización que debe compatibilizar ahora normas, reglas y sobre todo, principios de contabilidad y auditoría que mejoren la confianza del mundo en las actividades económicas. Las reglas son importantes sostuvo, pero sobre todo hay que coincidir y trabajar con los principios de la mejor información. Una de las intervenciones importantes de la jornada fue la realizada por el presidente de Ancap, Daniel Martínez, quien luego de describir los nuevos procedimientos e instrumentos que el ente utiliza, sugirió que la condición monopólica de Ancap los obliga a generar más transparencia que otras empresas públicas o privadas que trabajan en regímenes de competencia.
El Cr. Juan Pedro Cantera, responsable del departamento de normas regulatorias de la Superintendencia de instituciones financieras del Banco Central recogió la preocupación principal que habían instalado las intervenciones previas sobre el estado y calidad de las auditorías. Informó que el BCU y la SIIF tenían una misión especial como generador de normas de contabilidad para el sistema financiero y, además, había conformado un registro que habilita a las auditoras que trabajan en el sector. De alguna manera tenemos un privilegio frente al resto de los reguladores de la información. Empero, recordó, el ejercicio de esa supervisión presenta conflicto de intereses hasta que la autonomía mayor de la SIIF le permita superar la inconveniencia de un regulador que tiene una fuerte dependencia del BCU que a la vez es agente financiero y emisor de deuda. Cantera realizó una crítica al Colegio de Contadores por la permanencia de su consentimiento en que cualquier egresado de la Facultad pueda ofrecer servicios de auditoría. Pero lo más interesante de la intervención del responsable de generar y controlar las normas del sistema financiero consistió en su sugerencia respecto a la creación de una institución independiente capaz de dictar normas de contabilidad, auditoría y regular sus procedimientos.
La contadora Laura Remersaro en su condición de directora de la Auditoría Interna de la Nación describió un panorama desolador sobre la desidia de la gran mayoría de las empresas respecto a cumplir la obligación de registrar sus balances en tiempo y forma. La AIN no tiene instrumentos legales aptos para sancionar los incumplimientos ni presupuesto como para mejorar los procedimientos. *
1/ "Avances y Retos para la Mejoría de la Transparencia Informativa". Seminario Internacional organizado por el Ministerio de Economía, BCU, Banco Mundial y el Colegio de Contadores. 8 de mayo 2007.
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